Día 22 – Luz en el interior del alma

“Todo me hablaba de Dios y de su amor por el hombre…”

Ejercicio espiritual sobre “El peregrino ruso”

Para el 12 de septiembre

“Mas los efectos directos de la gracia de Dios, durante la oración del corazón, son tan deliciosos que no hay lengua humana capaz de describirlos; a ninguna cosa material son comparables; el mundo sensible es cosa muy baja comparado con las sensaciones que la gracia despierta en el corazón. 

El ciego escuchó con gran atención estas palabras y todavía se hizo más humilde; la oración se iba desarrollando sin cesar en su corazón y le producía un gozo inefable…

Un mes entero caminé poco a poco, e iba sintiendo cuán útiles nos son y cuánto bien nos hacen los ejemplos vivos.

Leía a menudo la Filocalía, y por lo que en ella leía, me iba confirmando en lo que le había dicho al ciego. Sus ejemplos inflamaban mi celo y mi amor al Señor.

La oración del corazón me hacía tan dichoso que no pensaba que fuera posible serlo más en la tierra, y me preguntaba cómo podrían ser mayores que éstas las delicias del Reino celestial.

Esta felicidad no iluminaba solamente el interior de mi alma; también el mundo exterior se me representaba bajo un aspecto encantador, y todo me invitaba a amar y alabar a Dios: los hombres, los árboles, las plantas, los animales, todo me resultaba familiar, y en todas partes encontraba la imagen del nombre de Jesucristo.

A veces me sentía tan ligero, que tenía la impresión de no tener ya cuerpo y de flotar suavemente en el aire; a veces entraba totalmente dentro de mí mismo.

Allí veía claramente mi interior y admiraba el maravilloso edificio del cuerpo humano; otras veces sentía un gozo tan grande como si hubiera llegado a ser rey…

del 4° relato en “El peregrino ruso”

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Breve comentario y ejercicio

Estimad@s en Cristo Jesús.

Continuemos leyendo el cuarto relato del peregrino hasta terminarlo si fuera posible.

Sigamos con nuestra práctica perseverante de la oración de Jesús, no buscando modificaciones externas a la práctica sino interiorizarla, hacerla más consciente, más sentida, más verdadera.

Vivamos el desierto de no cambiar de forma, la llanura vacía de la sola persistencia. Es aquí donde tiene oportunidad de templarse la fe.

Fe en el valor del Nombre, fe en la gracia que acude en ayuda de quién se abre a ella, fe en que Dios se hace presente para todo aquél que lo invoca con sincero corazón.

Repitamos la oración de Jesús, lo mejor que podamos y al iniciar el día, busquemos una actitud de no juicio hacia los demás.

Tratemos de encontrar esa mirada en la que se revela lo sagrado y por lo tanto nuestro prójimo, como un peregrino hacia la casa de Dios, al igual que uno mismo y que todos.

Los demás son parte de la creación y del plan divino, busquemos la disposición que no juzga, que acepta que mi hermano puede estar en un momento diferente del camino, pero recordemos que todos vamos hacia el mismo seno del Padre.

Es importante ir tornando apacible al corazón, haciéndolo manso en cuanto de nosotros depende, para que pueda echar raíces más fácilmente en él la oración del Santo Nombre de Jesús.

Un saludo fraterno para tod@s invocando a Cristo.

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Premisas de Fraternidad

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13 respuestas a Día 22 – Luz en el interior del alma

  1. José A. dijo:

    Para mi es importante cambiar un pensamiento obsesivo sea cual sea por la oración que brota del corazón. El mecanismo es prácticamente el mismo, pero el resultado es bien distinto. Lo uno lleva a la nada y lo otro al todo. Hago propia la frase: Dios se hace presente en quien lo invoca con sincero corazón. Gracias.

  2. Anónimo dijo:

    que importante es la perseverancia sobre todo cuando hay pensamientos o imágenes que parecen indelebles o persistentes. Para mi es importante convertir el mecanismo de la obsesividad sea cual sea, en oración. Es decir cambiar un pensamiento obsesivo que perdura por una oración que perdura. Este es mi propósito para el día de hoy.

  3. Señor, aumenta mi fe; “Fe en el valor del Nombre, fe en la gracia que acude en ayuda de quién se abre a ella, fe en que Dios se hace presente para todo aquél que lo invoca con sincero corazón.”
    ¡Jesús mío, ten misericordia de mí!

  4. Manuel del hermano Rafael dijo:

    lo siento hermanos pero crei que este dia había hecho el comentario pido mil perdones por este descuido
    Manuel del Hermano Rafael

  5. esteban tucuman dijo:

    Mirar al otro desde mi paz interior,desde la paz en mi corazon. Tan dificil en el enmarañado mundo de las relciones humanas,familiares,laborales,etc

  6. Amparo dijo:

    Me alegra enormemente seguir estos ejercicios pero hay algo que no comprendo y es la alegría del peregrino.
    No sé si es un don de Dios unido a un carácter particular o es carácter o es don.
    Por mi forma de ser es imposible llegar a eso que él siente, por lo tanto, ¿debo esperarlo de Dios? o mi continua tristeza es mi forma de vocación particular?
    Clamo, invoco noche y día a Jesús pero aún está por venir la gracia de saberme amado y feliz a pesar de la fe que nunca me falta, por la gracia de Dios.
    Un abrazo en Cristo.

    • Estimada Amparo. Pienso que la alegría que tiene el peregrino le resulta de su confianza en la bondad de Dios, de su escasez de pensamientos, que ha reemplazado por la oración y de su permanencia en la atención al corazón.
      Este último considerado en su doble aspecto de órgano físico y de centro esencial de la persona.

      Un cierto estarse en lo esencial y en el sentimiento de la presencia divina (que deriva en gran parte de esta atención al corazón, porque “El reino está en nosotros…”) lo mantiene en lo que es importante y por tanto despreocupado de lo que a nosotros, suele perturbarnos. (Aspecto físico, reconocimiento de los demás, lo que será del futuro… etc.

      Un saludo fraterno, invocando a Jesucristo.

  7. CARLOS HORACIO dijo:

    gracias por tan edificantes palabras…hoy no es un buen dia para mi …la tentacion me rodea y esta invitacion a la perseverancia en el señor me hace mucho bien…..

  8. María Soledad dijo:

    gracias, seguir repitiendo la oración de Jesús durante estos día de ejercicio me a hecho descubrir y saborear la oración, el repetirla constantemente, siento como algo en mi surge y el deseo de decirla aumenta, es como si experimentara más sed de ella, aunque muchas veces la tentacion esta siempre caminando a nuestro lado, y por momento como si saliera de ella pero hay algo que no se como decir te vuelve a ella y vuelvo a repetirla es como una lucha en lo más profundo de mí, gracias por estos días de gracia,unidos en el dulce nombre de Jesús.que el Señor aumente mi Fe y mi deseo de ÉL.

  9. stella dijo:

    hola a todos mis hermanos..he recibido la contraseña y no se donde debo aplicarla..disculpenme pero no entiendo mucho.

  10. Blanca dijo:

    La alegría del peregrino por la oración es la que experimento tantas veces, cuando mi querer o deseo está puesto en Dios solamente, y en la oración para darme cuenta de su cercanía.
    Entonces mi corazón está apacible, y me sorprendo alegre, más allá de cómo están transcurriendo los hechos en mi vida, y hasta más allá de mis propios estados de ánimo.
    Porque estos son pasajeros y superficiales, muy cambiantes. En cambio la verdadera alegría no está anclada en lo superficial, sino en la Fuente que la genera.
    En esos momentos, mi mente está absorta en la plegaria que repite, y que se repite en cada célula de mi cuerpo y en mi corazón, y no queda disponible para estar juzgando a las personas ni a los hechos.

    Cuando me aparto de esto, ella vuelve a sus cavilaciones y ruidos, y la alegría se ensombrece con el juicio, porque me lleno de divagaciones y de pre conceptos, y hago depender mi alegría de que las cosas me salgan bien, de que ocurra lo que espero, de que yo esté de buen ánimo, y hasta del resto de las personas.

    Seguir adelante es la cuestión, volver cada vez, y la alegría retorna. Pero no se trata de esas “alegrías” eufóricas, de risas y estruendos, sino de la alegría apacible y serena que pone el mismo Jesús en el fondo de mi corazón.

Invoca a Jesucristo y deja tu comentario, puede servir a otros.

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