Día 21 – Encontrar el corazón

“Legarás así a la acción constante de la oración…”

Ejercicio espiritual sobre “El peregrino ruso”

Para el 11 de septiembre

“Después de haber escuchado mi lectura, el ciego me pidió que le enseñase un medio práctico de encontrar el corazón por medio del espíritu, de introducir en él el divino nombre de Jesucristo, y de orar así interiormente con el corazón.

Yo le dije: —Indudablemente, tú no ves; pero por la inteligencia puedes representarte las cosas que antes has visto: un hombre, un objeto o uno de tus miembros, tu brazo o tu pierna. ¿Puedes imaginarlo con la misma claridad que si lo vieras, y te es posible, aunque ciego, dirigir a él tu mirada?

—Sí puedo —respondió.

—Entonces, represéntate así tu corazón, vuelve tus ojos como si lo miraras a través de tu pecho y escucha con tus oídos cómo trabaja, latiendo rítmicamente.

Cuando te hayas acostumbrado a esto, esfuérzate por ajustar a cada latido de tu corazón sin perderlo de vista, las palabras de la oración. Es decir, al primer latido di o piensa Señor; al segundo, Jesú…; al tercero, cristo; al cuarto, tened piedad; al quinto, de mí; y repite con frecuencia este ejercicio.

Esto te será fácil porque ya estás preparado para la oración del corazón. Después, cuando ya estés habituado a esta actividad, comienza a introducir en tu corazón la oración de Jesús y a hacerla salir al mismo tiempo que la respiración; es decir, al inspirar el aire di o piensa: Señor Jesucristo, y al espirarlo: Tened piedad de mí.

Si lo haces así a menudo y durante mucho tiempo, pronto notarás un ligero dolor en el corazón, y luego se producirá en él un calor vivificante. Con la ayuda de Dios, llegarás así a la acción constante de la oración en el interior del corazón.

Pero sobre todo guárdate de cualquier representación o imagen que brote en tu espíritu mientras estés orando. Rechaza todas las imaginaciones, ya que los Padres nos ordenan, para no caer en ilusiones, que guardemos el espíritu libre y vacío de toda forma durante la oración”.

del 4° relato en “El peregrino ruso”

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Breve comentario y ejercicio

Estimad@s en Cristo Jesús.

Veamos si podemos para el día de hoy, leer del 4° relato la parte de “El campesino ciego”.

El párrafo que posteamos hoy, nos vuelve a llevar a ese aspecto, polémico para algunos, de la oración del corazón y de como “encontrar el corazón por medio del espíritu”.

Sin embargo no seríamos fieles a la esencia del relato si no lo incluyéramos, es que en esta actividad del corazón es como el peregrino encuentra aquella paz inalterable y esa alegría de la que nos habla en todo el libro.

Aunque ciertamente esta forma ofrece alguna dificultad y requiere de tiempo y ciertas condiciones ambientales para llevarse a cabo, brinda frutos de profundidad que luego permiten mantener la oración en medio de los cambiantes estímulos cotidianos.

Más allá de ello, es hora de practicar con intensidad; como decíamos, con esta o con la forma que mas nos acomode pero llega un momento en que uno pasa de la información a la ejecución y eso es imprescindible para avanzar, en cualquier área de la vida.

En lo posible mantengamos el intercambio de nuestras vivencias para enriquecimiento de todos.

Un saludo fraterno, invocando el Nombre de Jesucristo.

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19 respuestas a Día 21 – Encontrar el corazón

  1. José A. dijo:

    No se si seré capaz de acompasar mi oración a los latidos del corazón. Debe ser muy consolador. Sea como sea a mi lo que me sale mas espontaneo es acompasarla al ritmo de la respiración, que para el caso es casi lo mismo. Últimamente cuando camino o voy en bicicleta me parece que también es una buena oportunidad de practicar la oración continua. De todos modos lo que si voy descubriendo también mis carencias y limitaciones, faltas, pecados…pero que en lugar de hundirme me invitan a orar mas y a llevarlo todo con paz. Doy gracias por esta oportunidad que Dios me concede a través de este blog. Yo espero poder seguir caminando y orando.

  2. Por carácter y personalidad, pero mayormente por formación, tengo una tendencia excesiva a catalogar todo, a transformarlo en una imagen mental. El ejercicio constante de la oración me ha ido moldeando en otro sentido, sencillamente descansar en la presencia de Dios, sin etiquetas, sin imaginaciones, sólo el silencio.
    ¡Jesús mío, ten misericordia de mí!

  3. Rosa Leiva dijo:

    Buena noche les de Dios..me cuesta mucho mantenerme en la oración, siento que esa parte negativa esta aflorando mas, mientras mas trato de acercarme a Dios, pondre lo mejor de mi para este ejercicio, necesito encontrar mi corazón.

    • Eso suele pasar hermana, alponernos en camino de oración, se destaca más lo que se le opone. No tema, Dios está con nosotros desde siempre y usted se pone a orar porque El la está llamando a una unión más íntima con Él. No se preocupe, persevere tranquila que la gracia va a llegar. Un saludo fraterno.

  4. Manuel del hermano Rafael dijo:

    Continuo con mi oración unos días más otros menos pero tratando siempre de lo que me voy comprometiendo a rezar en mis comentarios, se que soy un pecador y que soy muy imperfecto, y por eso trato día a día de superarme en ser un poco mejor espero con vuestra ayuda y vuestros comentarios en ir lograndolo
    Manuel del Hermano Rafael

  5. rosa de María dijo:

    Estimados hermanos, mi hermano vive fuera de México, vive en Canadá y no viene seguido por lo que ahora que nos visita he pasado todo el día con ellos. Noté que la mayor parte del tiempo no tuve la oración en mi corazón, menos en la mente, pues su niña de 4 años me busca y quiere que esté jugando con ella todo el tiempo, pero al fin tuve un breve espacio en silencio y al momento llegó la oración de Jesús, comencé a repetirla pero en cuanto volvió el bullicio perdí la oración.
    Parece que mañana van a visitar a otro familiar.
    Rueguen por mí.
    Muchas gracias.

  6. fernando del santo nombre dijo:

    Continuo en la oración, en su repetición, dentro de mis malos días como hoy, de mis graandes defectos, de mi condición de gran pecador. Pido tu ayuda mi señor y sigo invocando tu nombre lo mejor que puedo.

  7. María Soledad dijo:

    Gracias, es verdad todo requiere su tiempo,y saber en todo momento esperar en Dios,he de seguir siendo constante sin desmayar, sabiendo que Dios tiene siempre su momento para cada uno,lo importante es seguir que Dios hara su obra, gracias.

  8. Ismeria dijo:

    He notado que cuando practico este ejercicio del corazón, la oración de Jesús (que tenía olvidada luego de una fuerte actividad con concentración) surge de nuevo, ella sola, en el mismo instante que encuentra un hueco. Que para que la oración se manifieste por si misma necesita que le proporcione espacio (liberándome en lo posible de sentimientos y pensamientos).

  9. susana dijo:

    mi deseo e intensidad de orar de esta manera, se ha incrementado desde que se iniciò el retiro, me acompañan todos uds. me alegra, y me lleva cada dia al compromiso, y al intento de continuar..Gracias!
    Solo que siento un conflicto en cuanto a cuàl es la palabra que tengo q repetir. en los 30 m. de meditaciòn digo MARANATHA despuès en lo cotidiano y en mi vivir no sè que decir…si una oraciòn espontànea , q es distinta segùn el momento..o seguir con la misma..
    No sè, siento que estoy un poco detenida en esto, supongo que se me esclarecerà en algun momento…Buen dia a todos! Y A SEGUIR…. A PESAR …DE TODO…SIEMPRE A SEGUIR…

    • Susana, una sugerencia: Utiliza una frase de tu preferencia que incluya el nombre de Jesucristo. Si en la oración de quietud estás muy acostumbrada puedes seguir con la palabra que usas, mi recomendación es para lo cotidiano. De todos modos, si para ti esa palabra MARANATHA suena interiormente como “Ven Señor Jesús” podrías usarla en todo momento. Pero para quienes como yo, que no la tenemos asociada a ningún significado, se nos dificulta.
      Lo importante: No te desvíes por esto, elige y sigue adelante. Un saludo fraterno, invocando a Cristo.

  10. Laura dijo:

    ¡Queridos hermanos en Jesús!!! Al leer, meditar y sentir el cuarto relato del libro del Peregrino, he llorado profundamente, pues me conmovió esa familia donándose a todos los más pobres, un anhelo de mi alma de hacer algo por los jóvenes que se hallan perdidos en el vacío existencial, por los solos, por tantos hermano que están
    necesitando una mano amiga. Y estoy siempre con ese deseo pero no lo puedo llevar a cabo, pues sola no se hacer nada, y no encuentro con quienes lograr hacer algo. Si el Arquitecto no construye la casa en vano se cansan los albañiles, dice la Palabra, y no hallo la voluntad de Dios, creo que quizás sea para mí la oración por todos… No lo sé. Gracias por escucharme Laura

  11. Blanca dijo:

    Quizás haya que encontrar ese lugar del corazón material, el órgano propiamente dicho, para que se abran las puertas para entrar al centro de la persona, al que llaman corazón, pero que está más allá de lo corporal.
    He intentado practicar ese ejercicio algunas veces, y no me ha resultado, o no he tenido suficiente paciencia con él. No sé si hoy podré hacerlo de todos modos, porque tendré un día de bastante trabajo.
    Me parece que lo que nos está indicando este ejercicio, es que la oración pasa por lo corporal, o sea por nosotros mismos, con la realidad de lo que somos, sin omitir nada. Muchas veces queremos apartar nuestra humanidad de la oración, y aparecer como seres angelicales o puramente espirituales. No es eso lo que nos enseñó Jesús con su encarnación.
    Haré lo que pueda en el día de hoy, y en general lo que hago es repetir mi plegaria en todo momento en que me acuerdo. A veces me olvido, y ella comienza a repetirse desde alguna parte y me llama. Estaré atenta a su llamado y si puedo, a los latidos de mi corazón.

  12. Germán dijo:

    Muy queridos hermanos en Xto:
    Me ha llamado particularmente la atención el pasaje del ciego, quizá porque de alguna manera no puedo dejar de identificarme con él, pues -guardando las distancias, no hace muchos años yo en lo espiritual era exactamente un ciego. Para mí en aquel entonces, toda percepción y conocimiento era válido su penetraba por los sentidos, y podía asimilar alguna experiencia solamente si podía medirla. Sin embargo, con el andar de mi vida fui descubriendo con dolor que existían ojos y oídos que poseía desde siempre, pero no conocía: eran los ojos y oídos del alma. Si, entonces –solo entonces- pude conocer quien era realmente, y me sentí un ignorante, un pequeño ante la infinita grandeza de Dios y de su amor. Me identifiqué plenamente con aquellos cristianos que Pablo menciona en los Hechos, cuando le dicen “…ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo…” (Hech.19,2), esto pues en mí no había costumbre ni deseo de oración. Entonces con muchas y gruesas lágrimas (¡que todavía el Señor me regala!) hice mía la exclamación de San Agustín “Tarde te amé hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé” (Confesiones, Libro X, 38).
    Amigos: a partir de ese Damasco, he aprendido a buscar y a encontrar a la luz del Espíritu, a ser paciente cuando Dios me regala un desierto, a alabar su Nombre cada mañana, a entregarle mis defectos cada día, a abrazarlo sin vergüenza cada noche para dormirme en sus brazos, aun sabiendo que le he ofendido. . . casi podría decir que estoy aprendiendo a ser niño de nuevo.

  13. Estando habituado a hacer diariamente desde años un tiempo de oración en quietud, meditación, lectio divina y desde dos años oración de Jesús, creo que la forma que trataré de intensificar a partir de este retiro es con la Gracia de Dios, la de hacerla durante las actividades variadas del día, con la esperanza de que Dios me regale verlo a Él en todo, personas, cosas y circunstancias, y así al verlo a Él en todo, además de amarlo ya no veré en las personas, cosas y circunstancias, enemigos, competencia, objetos de deseos, problemas, frustraciones, preocupaciones, sino hermanos, hasta en las cosas (hermano sol, hermana luna decía S. Francisco de Asis). Saludos en el nombre de Jesús.

Invoca a Jesucristo y deja tu comentario, puede servir a otros.

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