La mente inquieta

"Cuidando la luz interior"

SOBRE LA MOVILIDAD DE NUESTROS PENSAMIENTOS

GERMÁN. ¿Cómo explicar, pues, que, aun a pesar nuestro, y lo que es más, sin advertirlo, los pensamientos inútiles se deslizan en nosotros de una manera tan sutil y solapada, que no sólo constituye una gran dificultad rechazarlos, sino incluso tener conciencia de ellos y reconocerlos? ¿Es posible que nuestra mente pueda algún día hallarse libre de estas miserias y no verse sorprendida jamás por esta especie de ilusiones?

MOISÉS. Es ciertamente imposible que la mente no se vea envuelta en múltiples pensamientos; pero aceptarlos o rechazarlos sí que es posible al que se lo propone. Aunque su nacimiento no depende enteramente de nosotros, está desde luego en nuestra mano el darles acogida o soslayarlos.

Sin embargo, aunque hemos dicho que es imposible que la mente no se vea asaltada por múltiples pensamientos, no hay que achacarlo todo de una manera absoluta a la violencia de sus asaltos, ni a los malos espíritus que intentan introducirlos en nosotros.

Si así fuera, no quedaría en el hombre libre albedrío ni habría en nosotros poder alguno para reformarnos. Por el contrario, digo que depende en gran parte de nosotros el corregir y aquilatar nuestros pensamientos y hacer que crezcan en nuestro corazón los santos y espirituales a que prevalezcan los terrenos y carnales.

Por eso nos valemos de ordinario de la lectura asidua y de la meditación de las Escrituras, para brindarnos la ocasión de procurar a nuestra memoria pensamientos divinos.

De ahí también el canto repetido de los salmos para que se nos dé materia de constante compunción. De ahí, finalmente, la asiduidad de las vigilias, ayunos y oraciones, para que la mente así purificada pierda el gusto de las cosas terrenas y contemple las celestiales. En cambio, si por nuestra negligencia echamos en olvido estos ejercicios, preciso es que nuestra alma se vea envuelta en las tinieblas de los vicios e, inclinándose del lado de la carne, se precipite al cabo en sus abismos.

Esta tarea del corazón puede compararse, no sin motivo, a la rueda del molino que gira veloz a impulsos de una rápida corriente. Bajo la acción incesante del agua, no puede estar queda ni dejar de accionar en su labor. Sin embargo, está en manos del molinero hacer que roture a su placer el trigo, centeno o cebada. Y es lo cierto, que la rueda no triturará sino lo que tendrá a bien introducir aquel a quien incumbe este cometido.

Así, también el alma se siente como prensada en la vida presente. De todas partes los torrentes de la tentación se precipitan sobre ella y le imprimen un movimiento, que no es otra cosa que un flujo incesante de pensamientos de que no puede sustraerse. Pero qué pensamientos le será lícito aceptar y cuáles deberá procurarse, ésto depende de su celo y de su diligencia.

Pues si, como dijimos, recurrimos a la meditación constante de las Escrituras, y evocamos en nuestra mente el recuerdo de las realidades sobrenaturales, así como el deseo de la perfección y la esperanza de la futura bienaventuranza, necesariamente los pensamientos que nacerán de ahí no podrán menos de ser espirituales y mantendrán al alma en las alturas en que habrá vivido por la meditación.

Pero si, cediendo a la desidia y a la negligencia, nos distraemos en conversaciones inútiles o culpables, y nos derramamos en los cuidados de este mundo y en preocupaciones superfluas, es lógico entonces que se origine como una especie de cizaña que aportará a nuestra alma un trabajo de trituración sumamente per­nicioso. Y entonces se realizará en nosotros la sentencia del Salvador: “Donde estuviere el tesoro de nuestras obras y de nuestros pensamientos, allí estará nuestro corazón”.

Extraído de “Collationes” de San Juan Casiano

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Difundimos el método hesicasta de acercamiento al corazón en los ámbitos cristianos. Practicamos la oración de Jesús y hacemos de ella nuestro camino espiritual. Escribimos sobre espiritualidad católica actual.
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9 respuestas a La mente inquieta

  1. Jairo dijo:

    Para mi es muy difícil no distraerme, prácticamente imposible. Es una constante tensión pues siempre llega una distracción. Lo más dificultoso es cuando llega la distracción y sólo nos percatmos de ella pasado un tiempo. A veces es desalentador, aunque con el tiempo, me parece que muy gradualmente, casi imperceptiblemente, se va ganando terreno.

  2. Anónimo dijo:

    Es difícil a veces apartar de nuestra mente aquellos pensamientos que nos hacen mal pero es adonde hay que implorar la protección del Espíritu Santo que es el único que puede ayudar a vencer esos pensamientos, al igual que elegir que leo, veo, etc para que no te creen espejismos mentales

  3. anonimo dijo:

    Gracias

  4. fernando del santo nombre dijo:

    Desde hace tiempo yo intento hacer las cosas con mas consciencia, intentando hacerlas mas despacio, pero los nervios y las prisas del dia a dia hacen que se produzca esa disipacion de la mente que nos produce infelicidad, quizas la clave este en tener una pequeña alarma y darnos cuenta cuando eso ocurre, parar e invocar su Santo Nombre y comenzar de nuevo.

    oraciones

  5. Anónimo dijo:

    Que buen regalo la música de Bach para terminar la jornada larga del dia de hoy. Para ayudarle al corazón a hacer su trabajo silencioso de molienda de todo aquello con lo que lo alimentamos. Hoy fue un buen día, un muy buen día que se inició con una meditación un tantico de mejor calidad. Gracias a Dios.
    Gracias hermanos de la fraternidad por su soporte y ayuda
    mariave

  6. ALEXIS dijo:

    ¡Hola!
    Todas las tardes leo las lecturas de la misa diaria y luego paso a una capilla cerca para tomar la comunión. Durante aquel tiempo de meditación; últimamente vienen a mi memoria, o pensamientos muchos recuerdos, trato de evadirlos para centrarme en la lectura orante de la palabra; pero… Pienso, pienso y pienso y pienso mucho. Y se me revuelven una serie de sentimientos ¿Esto será normal?, o es parte del proceso de meditación?…
    Fraternalmente.

    • Fraternidad del Santo Nombre dijo:

      Estimado Hermano, la dispersión mental es hoy lo normal, dada la naturaleza de la sociedad en la cual nos hallamos y nuestra situación caída. Sin embargo hay lugar a la esperanza, siguiendo consejos de los Padres de los primeros siglos, que mucho conocían de esto y avanzando en un camino hacia la oración continua. Le recomiendo “La mente vagabunda” sobre el mismo tema.
      Le mando un saludo fraterno en Cristo.

  7. Mario Tito Diaz dijo:

    Alguien ha dicho que la mente es la loca de la casa. La dispersion mental que experimentamos todos en nuestra fragilidad humana es un hecho. Los consejos que hoy derivan de la lectura cuidadosa del texto son un tesoro invaluable. Gracias

    • Fraternidad del Santo Nombre dijo:

      Gracias hermano por tu comentario y a todos los que participan, enriqueciendo el blog. Un saludo invocando a Cristo Jesús.

Invoca a Jesucristo y deja tu comentario, puede servir a otros.

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