Consagrarse

"Hacerse uno con lo sagrado..."

La vida espiritual esta dibujada con variados matices. Los caminos de ascensión del alma, son diversos como las personas que los emprendemos. Una particular forma de transitar el camino hacia el encuentro con Dios es la vida consagrada.

Hacerse uno con lo sagrado, vivir por y para una sola meta, dedicarse por entero; ese es el anhelo que yace detrás de la consagración. Es un deseo de eliminar la dispersión de objetivos, es la búsqueda de la unicidad, por dentro y por fuera.

Esta cierta polarización de la conciencia es lo que caracteriza la vocación monástica a través de la historia y especialmente al eremita, que vive este llamado a la unidad de manera radical. Vivir concentrado en Dios, a su servicio y sin fisuras, no se quieren ya vías de fuga, hay un afán de completitud total.

De más está decir que no hay un sendero mejor que otro en cuanto al seguimiento de Cristo, sino solo en relación a la propia vocación. La mejor vía es aquella a la que hemos sido llamados y esa especial inclinación del corazón surge desde el misterio, está escondida en la raíz de nuestra existencia. (Jeremías 1, 5)

En estos tiempos sociales, donde reina la alienación, el espanto de la violencia y la fuga en masa; donde el consumo es la droga principal, la apariencia el valor primero y el hedonismo la ideología de moda, cobra particular relevancia la vida consagrada.

Peculiar gesto de rebeldía ante lo establecido y aceptado, sumirse en un monasterio o vivir como eremita, equivale hoy a una acción del todo revolucionaria. Más aún, sirviendo en nuestra Iglesia, criticada como pocas veces en la historia.

Singular dificultad implica esta opción hoy en día, porque son cada vez más escasos los reductos en los cuales la vida exterior se mantiene favorable al desarrollo del silencio, la oración y la ascesis en general.

Muchas veces la vida religiosa actual se ha dilatado tanto en los espejismos de fuera, que queda solo como remedo, como vago recuerdo de lo que fuera el impulso fundacional. Y esto, no por culpa del apostolado activo, sino por adoptar inadvertidamente, los mismos valores que organizan el mundo.

Para muchos cuya edad o situación de vida los aleja de las posibilidades canónicas habituales, el eremitismo urbano constituye una elección válida y profunda; surge del querer consagrarse más allá de las condiciones y un deseo de hacerlo desde ahora y para siempre.

Pero… ¿Cómo pasar de una vida habitual, a una vida consagrada de verdad? ¿Cómo soldarse en un propósito que soporte en soledad, los embates del desánimo y de una corriente exterior tan adversa?

Continúa en el próximo post.

Texto propio del blog

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Acerca de Equipo de Hesiquia blog

Difundimos el método hesicasta de acercamiento al corazón en los ámbitos cristianos. Practicamos la oración de Jesús y hacemos de ella nuestro camino espiritual. Escribimos sobre espiritualidad católica actual.
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5 respuestas a Consagrarse

  1. Luis T.c. dijo:

    Hoy dia, si tienes una situación algo delicada la propia gente del clero te intentan disuadir de tu vocación, del decir si al Señor mediante la consagracion.Es verdad que cuanto mas te arrimas al Señor menos te apoya el mundo y creen que tu forma de vida es una locura pasajera.Cuando se pide por las vocaciones siempre se piensa en los sacerdotes, monjas y monjes dentro de una institución, pero y los eremitas que?.aunque te ampare el derecho canonico hay miedo y no piensan en esa locura por Dios de la cual Vittorio Messori nos invita por medio del eremitismo urbano. Y siempre con animo intentas ese camino como los primeros padres cuando fueron perseguidos por los faraones.Perseverar es lo que importa ante un camino para el resto de tu vida, contestar a la llamada vocacional con un SI decisivo.

  2. Marcia dijo:

    Solo estando en comunicacion en constante oracion con Dios, estaremos consagrandonos a él.

  3. Pingback: Uno con lo sagrado « Hesiquía

  4. esteban dijo:

    Silencio y oración, allí no se escucha el consumismo y el hedonismo, allí se escucha a Dios.

  5. uno mas dijo:

    Creo fundamental LA Disciplina, en el sentido de un horario, una agenda, no con una rigidez castrense pero sí cumplimentadola;no con una tolerancia indefinida, pero si sabiendo, intuyendo, cuando el E. S. requiere de mí un acto distinto al programado.

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