El misterio cotidiano

Yo soy el pan vivo...

 

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias.

A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomas pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.

¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

Himno a Jesús Sacramentado por Santo Tomás de Aquino

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Señor Jesús:

Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.

“Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios” (Jn. 6,69).

Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE.

Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.

Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.

Siguiéndote a ti, “camino, verdad y vida”, queremos penetrar en el aparente “silencio” y “ausencia” de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo” (Mt. 17,5).

Fragmento de Adoración Eucarística de Juan Pablo II

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Hijas del Carmelo y Hermanos de San Elías

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Una respuesta a El misterio cotidiano

  1. Oscar Miguel Kowal dijo:

    Jesús es verdadero Hombre y verdadero Dios y como Dios que es el Verbo encarnado lo abarca todo y como verdadero Hombre tiene la finitud del hombre y la Sagrada Eucaristía , verdadero Dios y verdadero Hombre , presencia real de Cristo vivo es Jesús que se nos aparece sacramentado y total en cada una de las sagradas formas pues después de la encarnación El donde está Su Divinidad está Su Humanidad y así Lo vemos y así quiso quedarse .

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