Ego

Foto de misión en Haití

La imagen fue extraída de “Siete en familia”

¿Qué es mi ego o… quién es? Lo pregunto porque con cierta frecuencia, en nuestras conversaciones, llevas la atención al tema de las motivaciones y de la pureza del corazón y lo muestras como emparentado con la problemática del ego.

Es una pregunta de respuesta compleja que trataré de simplificar. Puedo mencionarte lo que veo respecto del ego desde distintos ángulos y entonces, al escuchar los diversos puntos de vista, podemos terminar con alguna idea mas precisa acerca de la naturaleza de esta esquiva entidad mental.

Cada vez que quiero tener la razón, esta actuando el ego. No por el hecho de tenerla sino por el deseo de imponerla, de anhelar la victoria que implica sobre el parecer de los demás. El espíritu de competencia por cierto está siempre alimentado del fuego de esta individualidad mezquina.

El ego es egoísmo es decir, culto a mi propia personalidad, a mis atributos y características. Es un afán de afirmación, de supremacía, es una perseverancia vindicativa, implica siempre cierta revancha. Este “yo” del que hablamos esta construido en base a la tensión de la posesión. El deseo de poseer es su raíz, la fuente de su vitalidad.

Es una noción excesiva de la propia importancia, un creerse muy especial. Es una manía afirmativa del sí mismo, un crecimiento anormal del amor propio. Es el deseo de ser el primero. El ego se está manifestando cuando somos el centro de los pensamientos, cuando a todo lo vemos en función nuestra.

Es un considerarse la medida, el molde y el juez. Nos ponemos como criterio para cotejar, como base para el discernimiento. Es una especie de jactancia, de creernos lo que en nosotros es transitorio y efímero, como la belleza o la posición social o académica o los recursos que tenemos.

Creernos generadores de nuestros propios talentos suele ser una de las formas mas habituales de manifestarse el ego. Este “yo” se considera hacedor y olvida su origen como criatura y su existencia como sostenida por el poder del mas Alto. Se cree auto suficiente.

En Marcos 9, 33-37 se nos da una clara pista acerca de la actitud correcta para derrotar “este culto del amor propio”. En todos los evangelios se preconiza a la humildad como la disposición adecuada para el encuentro con Dios. La pobreza de espíritu no sería sino la virtud que emana del aniquilamiento de este “ego”.

El deseo de adquirir una virtud puede ser una forma de aumentar el ego. ¿Quiero adquirir virtudes para ser virtuoso? Eso es vanidad, no verdadera virtud. Las virtudes emanan de un corazón puro, libre de ambición personal y este estado del alma no puede ser el resultado de una especulación.

En ocasiones, este “yo” falso se manifiesta como una actitud fastidiosa constante, como un quejarse de continuo por la diferencia entre lo que deseamos y lo que tenemos. La auto compasión es uno de los frutos mas notorios del árbol del ego. Me tengo lástima, pena, me considero antes que nada a mi. Es un priorizarse, un adularse, un vivir mirándose. El egoísmo es una forma de idolatría.

La valoración excesiva que hoy se hace de la estética personal, del logro del reconocimiento social y diversas formas de fama, la búsqueda del dinero como valor en si, mas allá del necesario para vivir, son formas mediante las cuales se afirma y sostiene el “ego”.

Dejar el ego no es debilidad, es libertad del determinismo del deseo personal y eso resulta en fortaleza. Entiendo que “la santa indiferencia” de la que han hablado algunos santos en la historia tiene mucho que ver con esa libertad. Indiferencia a los vaivenes de lo ilusorio, desapego respecto de la mecánica autómata de los sentidos, de esos insaciables apetitos.

Pero como te decía, es un tema largo y requiere paciencia tan solo abordarlo. Porque uno ha creído ser el ego, entonces cuando este se siente atacado a uno le parece que se muere, que se amenaza nuestra propia existencia.

¿Cómo librarse del ego entonces? Quisiera un modo práctico y concreto para aplicar en la vida de cada día para irme librando de esta forma de idolatría.

La mejor forma que conozco la planteó nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consisten la ley y los profetas.”  (Mateo 7, 12)

Evaluar diariamente el grado de acercamiento a esta regla de oro en nuestra conducta resulta de mucho provecho. En eso poner nuestro grado de libertad, el pequeño aporte de nuestra voluntad y pedir constantemente el don de la humildad.

Ninguno de nosotros esta libre del ego, es un trabajo y una oración que debemos hacer pacientemente, para irnos liberando.

(Serie de charlas para personas con paciencia)

Texto propio del blog adaptado de intercambios por mail

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8 respuestas a Ego

  1. Holle Frank dijo:

    Para poner otra perspectiva en este tema complexo:
    no es asi que sin “ego” no hay persona? Lo que forma la persona es la capacidad humana de decir “yo” y sentir los limites de este “yo” enfrente del ambiente del otro en el sentido mas general. Al mismo tiempo el yo o el ego siente el deseo profundo de unirse con “el otro”. Asi Dios nos ha creado como humanos o sea nos deja crearnos mismos para unirnos deliberamente con El.

    • mario de Cristo Salvador dijo:

      Gracias Holle por el punto de vista que Ud. aporta. Precisamente el término “persona” alude en su etimología a “cáscara” o “máscara” que vendría a ser lo no esencial de la persona. Este ser persona sería una etapa del desarrollo espiritual, hasta alcanzar la esencia del individuo o del si mismo, estado en el cual pueden encontrarse los “talentos” y el significado de la vida. Desde cierta antropología, el desarrollo del ego – persona es necesario para afirmarse en el mundo y ser co-partícipe de la creación, para que luego de cierto grado de elevación de las motivaciones se pueda abrir a una posible “deificación” o divinización del hombre, para lo cual debe perderse a sí mismo, en el sentido de ego. Como usted dice, es un tema complejo que podría servirnos incluso para un diálogo mas extenso. Le mando un saludo fraterno invocando a Cristo.

  2. fernando del santo nombre dijo:

    el ego, culpable de tantas y tantas caidas, soberbia es ego, autocomplacencia es ego. engreimiento es ego, creencia en tener siempre la razon es ego, autosuficiencia es ego,,,,,,,,,,,, trabajar para eliminarlo es avanzar en el Señor, pero cual es el antidoto?

    oraciones

    • mario de Cristo Salvador dijo:

      Estamos preguntando a gente conocida para que nos den su opinión acerca del modo de irse desprendiendo del ego. veremos de postear las respuestas en su momento. Otro saludo Fernando.

  3. zambullida dijo:

    El ego es un yo falso que no es nosotros y que vamos creando desde la infancia, porque desde pequeños ya nos exigieron ser quién no éramos y por aquello de ser aceptados y amados, nos amoldamos a lo que otros quieren de nosotros, dejando de lado nuestro verdadero yo, nuestra idiosincrasia. Sinceramente, no creo que el ego esté siempre relacionado con el egoísmo. Por otra parte, alimentar el ego es contraproducente pues socava nuestra autoestima y nos hace más y más inseguros.

    Me da la impresión del que el ego que se menciona en este post tiene poco que ver con el ego real; está, por el contrario,más vinculado al narcisismo. Ego y narcisismo no son lo mismo.

    Siento, esta vez, discrepar de vosotros.

    • mario de Cristo Salvador dijo:

      Hola Amiga, Cristo te cuide. No lamentes disentir que eso puede ser riqueza en el intercambio. Es posible que sea como dices y que nos estemos refiriendo a “entidades” diferentes. Si, el narcisismo sería como una manifestación de la “cáscara” que vendría a ser el ego. Te saludo fraternalmente invocando a Cristo.

  4. ANGELO dijo:

    Supongo que es ese hombre viejo del que debemos despojarnos y que tanto cuesta.

  5. Roberto B. Vàzquez dijo:

    Gracias Hermano por èsta reflexiòn sobre el ego, es el trabajo constante que todos tenemos que hacer durante toda la vida, la conversiòn a Cristo desde lo màs cercano y a mano que tenemos, nuestro corazòn……

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