Una actitud

El "bien - hacer" nos hace bien

–          Hermano… lo que usted me dice está bien, pero no encuentro la paz.

Escuchar los latidos del corazón se me hace difícil y hasta insoportable permanecer en quietud. Incluso en esa inmovilidad que a veces me impongo encuentro más fuerte y de frente cosas que me molestan.

Se me viene encima el pasado, con muchas cosas de las que me arrepiento, otras que no puedo perdonar del todo, lo veo como un gran desatino. O me pregunto por el futuro que se me presenta confuso, no sé muy bien cómo organizarlo ni para qué lado tomar. Dígame algo práctico, inmediato que pueda hacer para salir de este estado de alteración que no puedo calmar.

–          Bien. Intenta dejar a un lado ahora todo eso que te agobia, sea lo que viene de tu memoria o lo que imaginas negativo del futuro. Toma una tarea cualquiera que tengas a la mano en este mismo momento. Por ejemplo, ponte a ordenar la habitación en que te encuentras.

Toma esta tarea que te doy ahora sin discusión y trata de hacerla a la perfección. Ubícate  mentalmente en hacer la limpieza y el ordenamiento de tu cuarto lo mejor posible, ejerciendo un esfuerzo tranquilo y prolijo.

Toda tu vida esta resumida y sintetizada en el mismo instante en que te encuentras. Piensa esto: No importa lo hecho, no importa lo que haré. Este es mi momento, a él aplico mis fuerzas, haré esto lo mejor que pueda; pondré lo mejor de mí.

Se trata de una forma de ubicarse el alma en disposición hacia el presente. Advertirás al poco rato que tu estado ha mejorado. El “bien hacer” nos hace bien.

Aunque no te parezca, si logras concentrarte en lo que tienes entre manos y hacerlo del mejor modo que te resulte posible, se producirá una mejoría notable, que te permitirá luego, en todo caso, abordar otros temas y problemas de mayor complejidad.

No podrás ordenar o asimilar hechos del pasado que te molestan o planificar adecuadamente tus próximos pasos a futuro, desde un mal estado del alma.

Pero esto de dedicarse concienzudamente a poner lo mejor y a tratar de hacer alguna tarea simple como si de una ceremonia se tratara, es otra cosa. Te eleva, te acerca a una postura interior en la que podrás percibir La Presencia, eso que todos buscamos en todo momento.

Puedes simplemente tomar ese objeto que esta fuera de su lugar y llevarlo al sitio correcto. Y tomas el otro y haces igual. Y luego pasas un paño a la mesa para que quede limpia y barres el piso quitando la suciedad. Y corres aquello un poco más allá y abres la ventana para que entre aire… y entonces percibes el movimiento que la brisa genera en la cortina y atiendes a la sensación en tu piel del verano que se aproxima y ya estás muy cerca del lugar donde se Lo percibe.

Y entonces las pausas entre los movimientos se te hacen notorias, los silencios entre los sonidos, igual. Empiezas a tomarle el pulso a una realidad que está allí, siempre al lado nuestro, es vigorizante y pacífica, dota de fuerza y significado a las cosas y los hechos.

Los santos y místicos en general, eran personas conectadas con ella. Le han llamado la gracia, la divina presencia, la efusión del espíritu y de otras maneras también.

Pero más allá de los nombres, apunta a vivir este tipo de experiencia simple, muy a la mano en cualquier momento. Es un hacer con detenimiento, con atención, con delicado esfuerzo por dar lo mejor de uno, aún desde un mal estado interior.

Cristo vive y está con nosotros guiando nuestro desarrollo. Que esto sea una mera creencia o una personal experiencia, dependerá mucho de la actitud con la que intentes abordar cada momento.

Texto propios del blog

es continuación del post Influencias

Imagen extraída de: Arte y fotografia

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4 respuestas a Una actitud

  1. lahddec dijo:

    Me ha venido muy bien leer esto del bien hacer meditando siempre en Su presencia . Gracias me ha gustado entrar en este blog mucho, recen por mi
    saludos

  2. El “bien hacer” nos hace bien.
    Una bella y práctica entrada.
    Me quedo con la frase escrita.
    Gracias.

  3. fernando dijo:

    gracias Hermano mario, no sabes la ayuda que proporcionan estos textos a quienes en determinadas etapas de su vida buscan y no encuentran.
    Dios te acompañe

    oraciones

    fernando

  4. arwencourt dijo:

    Imprescindible Hermano Mario.
    Dios te bendiga!
    Xavier de la Cruz.

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