Sobre la oración

Grafía de San Nilo, el Asceta

Fragmentos

31. No reces para que tu voluntad sea cumplida, ya que posiblemente no concuerde del todo con la voluntad de Dios.

Debes rezar tal como te fuera enseñado, diciendo: Hágase tu voluntad en mí. Y en toda situación pide siempre la misma cosa, que se haga tu voluntad. Porque Él quiere el bien y lo que beneficia a tu alma. Tú, sin embargo, no deseas esto para nada.

32. A menudo, rezando, pedí que me sucediera lo que me pareció bien, insistiendo en mi pedido tontamente, ejerciendo violencia sobre la voluntad de Dos, y no permitiendo que Él me administrara lo que sabía era bueno para mí.

Y a veces, después de haber obtenido (lo que yo deseaba), tuve que sobrellevar lo recibido con mucha pena, pues no pedí que se hiciera la voluntad de Dios. En efecto, lo que me sucedió, no fue como yo lo hube pensado.

33. ¿Qué otro bien sino Dios? Dejémosle a Él todo lo que nos concierne y eso estará bien para nosotros. Pues Aquel que es absolutamente bueno es el que nos provee de buenos regalos.

34. No te sientas dolorido si no recibes enseguida de Dios lo que le pides. Él te quiere hacer un bien aún mas grande, mientras perseveras en permanecer junto a Él en la oración.

Pues, ¿qué hay de mas alto que conversar con Dios y estar distraído (de todo) al estar en su compañía?

38. Reza antes que nada para ser purificado de las pasiones; en segundo lugar, para ser liberado de la ignorancia y del olvido; en tercer lugar, de toda tentación y abandono (por parte de Dios).

89. No quieras que tus cosas vayan como te parece bien a ti, sino como gustan a Dios. En tu oración te encontrarás sin turbación y lleno de gratitud.

149. La atención que busca la oración, encontrará la oración. En efecto, ninguna otra cosa sigue a la oración mas que la atención, por lo que debemos estar siempre celantes.

152. Mientras tu atiendas a la conveniencia de tu cuerpo, y tu inteligencia se interese en las cosas agradables de “tu tienda”, no habrás ubicado aún el lugar de la plegaria, y la vía bendita de esta se encontrará aún lejana de ti.

“Discurso sobre la oración”

Nilo, el Asceta – Filocalia

Ed. Lumen -Tomo I  –

Pags. 279/292 

Links Recomendados:

Carta “Sobre la Fe”

Experiencias del encuentro

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2 respuestas a Sobre la oración

  1. Hno. Jorge María dijo:

    Qué importante es ingresar a la oración, y saber que no somos nosotros, sino el Espíritu el que ora en nosotros. Partiendo desde acá, sabremos expresar mejor lo que conviene y hacer nuestra la voluntad del Padre. Personalmente no dejo de aprender que en la oración del nombre, y en la oración de contemplación somos llevados y debemos saber esperar y confiar… hasta que aparezca lo realmente esperado… Dios nos siga bendiciendo…

  2. Mario Tito Diaz dijo:

    Ciertamente siento que lo esencial es pedir a Dios que se haga su voluntad en mi, pues El sabe lo que me conviene; pero yo con mi necedad quiero condicionar su voluntad a mi conveniencia. Gracias por este mensaje.

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