Iniciación a la oración de Jesús

¡Señor Jesucristo ten misericordia de mí!

La mente vagabunda


Muy estimadas amigas y amigos de la oración de Jesús.

Comienzo mi relación epistolar con ustedes tratando sobre un incesante devenir, un diálogo constante, una permanente oscilación. Es nuestra mente vagabunda que se mueve como tamo llevado por el viento.

Es necesario darse cuenta del estado de nuestra mente, de qué modo no la manejamos, cuán esclavos somos de sus vaivenes.

Es que en ella se refleja el movimiento de los humores del cuerpo. A cada proceso digestivo, al ritmo respiratorio, al estado de los órganos, a cada tensión muscular, se corresponde inmediatamente y sin que nos anoticiemos, una agitación mental. Lo que llamamos pensamientos. Pero sería más preciso hablar de divagaciones, porque el pensamiento es algo ordenado y fruto de la intención.

Una aguda observación nos muestra que son escasos los pensamientos juiciosos y que en general se forman en base a las ansias que nos encadenan a diversos apetitos.

La oración de Jesús es un camino largo y profundo que sin embargo no tarda en mostrar sus efectos. Pero para ello es preciso tener claro el primer objetivo: Reemplazar la divagación por la oración.

Aunque no parezca, ese permanente rumor de fondo que constituyen los diálogos internos puede ser acallado en no mucho tiempo mediante la repetición del Santo Nombre de Jesucristo. Luego de que la oración se ha hecho un hábito mental, será el momento de nuevas etapas de profundización, adoración, silencio y contemplación.

Pero para adquirir esta santa costumbre es necesario hacer el acto interior de renuncia a la charlatanería mental. El silencio de la boca es útil siempre y cuando resulte del silencio mental. De otro modo, quién calla por fuera grita por dentro.

Hay quienes creen que la oración de Jesús, también llamada oración del corazón es un método en cuanto a su acepción de “camino” y no está mal pensarlo así. Pero aquellos que la practican con asiduidad y por largo tiempo se han convencido que es mucho más. Es una forma de vivir en la Presencia del Señor y llega a modificar de raíz la vida del practicante.

Quién llega a adentrarse en ella no puede volver atrás. Es necesario reflexionar. Produce un aumento de la propia conciencia, de tal manera que el saberse pequeño, necesitado en extremo de la ayuda divina y presa de innúmeras debilidades se hace patente.

Desde el punto de vista de la psiquis el que esta oración abraza ha de irse despidiendo de los pensamientos. La principal dificultad no es acostumbrarse a la oración sino renegar de ellos. Y esto, porque solemos identificar este discurrir de la mente con nosotros mismos.

Esto no es así, pero lleva un tiempo descubrirlo. No somos eso que habla a cada momento, no soy el que piensa eso de aquello; no soy esa opinión o juicio o creencia sobre eso otro de mas allá. Se llega a descubrir por propia experiencia y no por dichos o lecturas, que en el corazón habita Cristo como luminaria continua. Y a la luz de ese hermoso fulgor llegará a develarse el propio rostro del buscador sincero que eligió Su Nombre como herramienta, bandera y objeto de devoción.

No debería iniciar este camino quién esté muy apegado a sus pensamientos. Tampoco quién esté conforme con su vida espiritual. Es para quienes no han encontrado a Dios todavía, para quienes no se sienten satisfechos con sus progresos, para quienes a veces, sienten que fracasan de continuo en todo lo que emprenden. Y esto último no porque las cosas les vayan mal en el mundo necesariamente sino porque no se sienten completos en ninguna actividad.

El Señor nos llama por diversos caminos y todos ellos son adecuados para distintas personas. A esta vía también se es llamado. Suele manifestarse como una inclinación del corazón hacia lo simple. Como un deseo de silencio y de ausencia de complicaciones. También como un creciente amor a la persona de Jesucristo, una profunda admiración por él.

Por eso, lo primero es acostumbrar la mente a la oración. Hay quienes toman papel y lápiz y la escriben como se estilaba antiguo en los colegios, repetir la escritura de una frase. Hay quienes salen a caminar y la llevan en sus pasos como acompañando el ritmo. Otros, la pronuncian con la boca cada vez que pueden y hasta la cantan. También he visto a los que sentados en quietud buscan la lenta espiración del Nombre. El que se inicia debe encontrar su puerta de ingreso. El Padre del cielo nos hizo diversos.

En general, algo puede servir a todos:

Al despertarse, apenas se toma conciencia del inicio de un nuevo día, pronunciar la oración de Jesús, una y muchas veces, con tranquilidad, con la boca o la mente, mientras uno se viste y se prepara para la jornada.

En cada momento de soledad o de pausa en el frenesí cotidiano. Sea que uno esté en un ascensor, esperando el transporte o simplemente yendo al lavabo.

Cada vez que uno se descubre inquieto o angustiado o fuera de centro. Allí, apelar con profundidad de sentimiento a la frase elegida.

Al acostarse, mientras se desviste, al cobijarse, entrar en el sueño reparador confiando en la misericordia de Aquél a quién nombramos.

Respecto de la frase de la oración de Jesús.

La jaculatoria “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador! además de ser la forma tradicional ofrece ventajas que en otro momento trataremos. Hay quienes reemplazan la palabra piedad por misericordia entendiendo con ello que apelan más al acercamiento del Señor al propio corazón.

Puede acortarse sin problemas según la sensación que el orante perciba más adecuada. Incluso muchos, llegan a pronunciar solo¡Jesucristo!… ¡Jesucristo!… como adoración continua.

Estad atentos a decirla con sentimiento. Enfatizando con la emoción las palabras sean mentales o vocales. Pero no os desalentéis si llegáis a decirla sin haberla considerado o incluso sin conciencia en algún momento. Importa que ella se vaya esculpiendo en todo el templo interior y ella misma os hará acordar de que la estabas diciendo sin sentirla. Pero vale más repetir Su Nombre sin ser aún consciente de ello, que divagar en la misma inconsciencia en torno a cualquier viento.

En algún otro momento trataremos el misterio develado de que el mismo Nombre trae la presencia de Aquél que se nombra.

Los saludo invocando a Jesucristo fuente de todas las misericordias.

Lecturas bíblicas recomendadas: Rom.7,12-25; 8,5-17

Carta de Esteban de Emaús a grupos de la oración de Jesús

Extraído de: Meditación en parroquias

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Monjes Católicos Bizantinos


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8 respuestas a Iniciación a la oración de Jesús

  1. Alberto S.H dijo:

    Gracias al parecer ya estoy inscrito, Gloria a Dios.

  2. Alberto S.H dijo:

    Quisiera saber si ayuda y es necesario usar una cuenta de rosario fisicamante para hacer la oración y si es así como? y que otros medios ayudan a lograr el habito de hacer la Oración de Jesús’
    Gracias…
    Espero recibir enseñanzas a mi email si fuera posible por favor y el email del hermano Esteban de Emaús.

  3. Alberto S.H dijo:

    al hacer la oración puede servir tener un rosario fisicamente con cuentas? como seria si fuera así? que más ayuda en el hacer un mejor habito de esta maravillosa oración?
    gracias.

  4. oceanida dijo:

    esto me ha servido y me servira de gran ayuda, muchas gracias Hno. Mario. Que gran suerte haberle conocido.

    Yo estoy empezando como quien dice a rezar, no me da verguenza ya decir que aun hay ciertas oraciones basicas que no me se, ya son menos.

    He leido atentamente su post y me doy cuenta con alegria de que he estado rezando de diversas formar sin saberlo.

    Un cordial saludo!

  5. zambullida dijo:

    En mi caso, hay veces en los que resulta tan fácil acallar “ese rumor de fondo” que ni siquiera tengo que hacer el calentamiento previo: lectura de Biblia, invocación reiterada del nombre de Jesús etcétera, sino que entro, por decirlo de algún modo, directamente en materia aunque me encuentre muy agitada y sin hacer ningún esfuerzo los pensamientos se van solos, aún estando rodeada de gente y en un ambiente poco propicio. En otras ocasiones, los murmullos y diálogos interiores persisten pese a mis intentos por alcanzar ese bendito silencio. Por ello, he llegado a la conclusión que, por lo menos en mi caso, es una gracia y así lo prefiero, porque si de mí dependiera, iría de desastre en desastre.

  6. Mario Tito Diaz dijo:

    Gracias por tanta enseñanza concentrada esos párrafos de esa hermosa nota. Ciertamente el vagabundeo mental es un contratiempo fuerte para la oración. Es un consuelo saber que al igual que yo es una lucha constante para todos. Gracias por la indicaciones para superar este complejo problema.

  7. ricardo dijo:

    Hola,

    En mi experiencia personal, acostumbro utilizar los salmos.

    Los salmos expresan muy bien mi estado de animo a cada momento.

    De hecho, segun los evangelios, Jesus los utilizaba con frecuencia, incluso estando en la cruz.

    Si no logro el silencio interior, leo en voz baja en la soledad de mi cuarto, los salmos. Me van introduciendo lentamente a un dialogo con Dios, donde llega el momento que ya no necesito leer mas… sino deletairme de Su silencio…

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