Los primeros días – 2º parte

San Pablo, primer ermitaño y San Antonio Abad

–          Padre, coménteme un poco acerca de los fundamentos del anonimato con el cuál usted es tan estricto y que han tomado como norma también los hermanos. Algunos lectores e incluso sacerdotes me han insinuado y hasta reprochado sobre esto como una falta de caridad fraterna. También se me dijo que a los dones que Dios daba había que compartirlos y conceptos similares.

–          Si. Bueno, es simple, creo que tiene que ver con la vocación de cada cuál. Hay gente muy diversa y muy diversos son los carismas y los llamados, las vías que cada quién elige de servir al Señor o de alcanzar la plenitud en esta vida. En nuestro caso tiene mucho que ver por donde “nos aprieta el zapato”.

Desde el principio de mi acercamiento a las cosas del espíritu y con las primeras orientaciones de mi Padre espiritual, me di cuenta de que el orgullo era una de mis debilidades o de los puntos mas peligrosos de mi personalidad. Como cierta tendencia a buscar el reconocimiento ajeno, a un querer destacarme, una busca de la notoriedad y todo eso. El permanecer anónimo me ha permitido hacer sin el riesgo del hacer para parecer. Ha sido un alivio. Incluso la opción por el eremitismo en lugar del cenobitismo es en gran parte por lo mismo.

A veces aún en pequeñas comunidades uno puede terminar haciendo para mostrarse o para ser aprobado. Es una trampa del siquismo que resulta evidente a algunos y a veces se torna sutil y compromete sin que uno lo advierta. Tu misma llegada aquí, que tuvo que ver con lo fortuito o lo providencial, según como uno lo vea, a raíz de la muerte de “M”, me planteó un problema inicialmente. Creo que este acuerdo al que llegamos en el que transmito a través de ti un poco de la experiencia de estos años, pero sin que reveles mi nombre y ubicación, me libra de enredarme en esas cosas.

–          Pero Ud. no critica al que firma con su nombre o al que publicita su obra en busca de vocaciones o ayudas y demás.

–          Claro que no. ¿Por qué habría de criticar a otros? Como te digo, cada cual tiene sus modos y su llamado y su momento de vida interior. El acercarnos a Dios es un tránsito largo y a veces complejo y cada quién tiene derecho a hacer su propia experiencia. Los caminos son muchos y el Señor uno solo. Me parece y cada vez con mayor certeza, que cada persona tiene su conformación particular y que debe ser respetada.

Todo es un gran misterio y las personas también lo somos como parte de la creación. La forma en que se va develando ese misterio en cada uno es algo de cuidado y en cierto modo sagrado. Siento que vivir es un develar ese misterio progresivamente y que en ese proceso se encuentra el propio ser…

–          Dígame un poquito mas sobre eso Padre…¿cómo es eso?

–          Somos hijos de Dios, realmente. No como una entelequia o conceptualización… es nuestro Padre realmente y esta filiación es nuestra esencia mas profunda, es lo que somos…no sé como decirte de otra manera lo que he comprendido.

–          Entiendo.

–          En ese sentido, nos sigue creando cada día, moldeando, con nuestra participación. Nos hace co-creadores de nosotros mismos. Nos enseña a construir el ser, mediante la vida, los aconteceres y las vivencias. Cuidado, es una forma de expresarte la subjetividad, no lo presentes en un examen de teología…

–          No se haga problema que no tengo ningún examen por delante.

–          Mejor así. Y por eso te decía lo anterior, por esta particularidad de cada desarrollo espiritual. Por eso nunca nos metimos en disputas o bandos acerca de las disposiciones o tendencias dentro de la Iglesia. La Iglesia es un ámbito sagrado mediante el cual se despliega la historia de la redención del hombre y sus idas y venidas y los conflictos en el seno de ella misma pueden ser muy bien equiparados con la historia personal de cualquier cristiano.

–          Le agradezco Padre, me queda mucho mas claro. ¿Me puede seguir contando de esos primeros días?

–          …encontrar el lugar adecuado y empezar la huerta, construir un hornito de barro, hacer la letrina… de a poco fuimos preparando la Cruz que presidiera todo el campo; solo elegimos el árbol que nos pareció apropiado no teníamos los elementos para erigirla con seguridad todavía.

Pero como te decía, lo mas importante fue establecer un ritmo de oración adecuado entre nosotros y a nivel individual. El hecho de  recitar vocalmente la oración de Jesús nos fue de gran ayuda. En medio de las tareas, nos íbamos turnando para repetirla unos minutos cada uno en alta voz y el resto la seguía como prefería. Fue maravilloso escucharla resonando entre esas paredes de piedra e inundando los barrancos y los follajes…era como traer a Cristo a este lugar.

La mayoría de los que la inician no tienen la paciencia suficiente para llegar a ver los frutos en el corazón y en el ánimo. Es una pena. No se si hay algún gozo en esta vida comparable a los efectos de la oración continua. Al aquietamiento de la mente vagabunda. Todo cambia. Sobre todo la percepción, de las cosas que nos rodean y de uno mismo en cuanto a conciencia testigo de la creación. Y aquí, en medio de lo natural,  es una experiencia intraducible.

–          En lo que yo conozco, es bastante inusual esto de repetirla en voz alta junto con otros, durante las labores.

–          Puede ser. Pero sin eso no lo hubiéramos logrado. Porque decir la oración de Jesús en silencio en medio de los trabajos puede ser difícil y se puede caer en la divagación o en mera repetición mecánica, sin profundidad. Pero al estar obligados a recitarla en alta voz para servir de soporte a los demás que la hacen con la mente, nos obligaba a otro tipo de actitud atencional. Al menos mientras era uno el encargado de darle voz. Es una forma que yo sigo aconsejando para quienes viven en comunidades de muy pocos miembros.

Hay cosas que no se olvidan… noche recién comenzada, el cuerpo cansado pero feliz, el alma en paz, estrellas rebosantes de luz titilante, muy blancas, joyas exquisitas…y entre las rocas resonando el “Señor Jesucristo…hijo de Dios…ten piedad de nosotros…” es algo incomparable…

Texto de la 1º parte

Recomendamos:

icones-fresques

La imagen es un óleo de:

David Teniers “el Joven”

Flandes (1610-1690)

Museo del Prado

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4 respuestas a Los primeros días – 2º parte

  1. Holle Frank dijo:

    Si, me recuerdo de haber leido que el P. Vasily no quisiera participar en el dialogo antes. Ciertamente el dialogo es un texto muy autentico y leerlo es un beneficio tambien por una persona como yo que vive la vida afuera del “hortus conclusus”
    Tambien yo mando mis mejores deseos en estas ultimas horas del ano 2009 a Uds y a las peronas que leen aquellos textos. Buen ano nuevo. Auguri! Ein gutes neues Jahr!

  2. Holle Frank dijo:

    la imagen es muy bonita

  3. Holle Frank dijo:

    el orgullo me parece la mas grande trampa del ermitano y asi quedarse anonimo y al mismo tiempo usar el internet podria ser otra trampa del orgullo.

    • Hesiquia dijo:

      Estimada Sra. Holle.
      Si, es un riesgo. De todas maneras, he pedido por cuatro años a P. Vasily que me permitiera publicar y siempre se resistía. Finalmente le gané por cansancio, pero haciendo voto de jamás divulgar su nombre ni ubicación.
      He pensado que los diálogos y sus cartas pueden servir a otros con vocación similar.

      Gracias por comentar. Le deseo un muy buen año para Ud. y toda su familia.

Invoca a Jesucristo y deja tu comentario, puede servir a otros.

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