Perseverar

Ante Ti

Bueno. Le respondo a tu amigo una carta que me envía, muy conmovedora por su sinceridad, por su atrevimiento de hablar sin falsas vergüenzas de lo que le sucede y de paso también a cualquiera que intentando la vía de la oración de Jesús se encuentre con dificultades.

Problemas para superar caídas recurrentes, cosas viejas que no se logran elevar, de esas que quitan el ánimo, que nos hacen vernos indignos. Y por supuesto que somos indignos de toda gracia, pero no hay que desanimarse porque sino le abrimos la puerta a males mayores que los que nos agobian.

No luchamos por llegar a ser dignos, solo para llegar a poner el máximo esfuerzo posible que nos compete. Conociendo que hablo limitado por mi experiencia me atrevo a decir que hay como dos caminos en esto de ir purificando el alma y vaciándonos para que pueda alojarse en nosotros el Espíritu Santo que todo lo cura, que todo lo limpia y que a todos nos redime.

Insisto en esto de que a todos nos redime, porque el ego suele ser una trampa muy hábil y así como nos envanece cuando creemos hacer algo bien, también nos hace creernos el peor humano de la historia y con ello terminamos siendo especiales por el otro extremo, pero especiales al fin, con lo cual una rara forma de envanecimiento en la humillación podría acometernos.

Pero dos vías hay de elevación, te decía, que he visto en mi experiencia. Una es la de la búsqueda de la virtud, la eliminación de los pecados, merced a un trabajo ascético denodado y perseverante, que nos vaya limpiando y haciendo en alguna medida mas aptos para recibir la gracia, que aunque sobreabundante, no tiene espacio para vivir en nosotros.

La otra puerta es la de la oración continua, la búsqueda del corazón, la oración de Jesús del que va hacia la hesiquía. A unos les servirá una forma a otros otra, sin embargo en este mundo de hoy, cada vez me parece más práctica, mas simple y eficaz la oración del corazón.

Se decida uno por el método que sea, hay que estar dispuesto a perseverar largo tiempo. La sociedad actual nos mal forma en la ansiedad y en la búsqueda de la retribución inmediata. Pero lo que llega rápido, rápido se pierde también y es así que anda la gente, ilusionada y engañada desde todos los frentes, persiguiendo cosas e ideales que caducan a poco de andar.

Lograr la paz del corazón, la impasibilidad ante las circunstancias, vivir atento a la Presencia del Señor y someter a Él todo pensamiento y sentimiento, es un don muy grande, inestimable, porque posee en si todos los bienes. Adquirir esto no tiene porque ser mas fácil que cursar una carrera universitaria o que montar y desarrollar una empresa comercial.

Muchos sinceros buscadores de Dios, se desalientan, si después de un corto tiempo de trabajar intentando hacer la oración continua, no alcanzan los resultados que las expectativas le señalaban. Si bien hay casos de gente que en poco tiempo alcanza una paz inesperada, no es lo común. Hay que estar dispuesto a trabajar años y años para progresar sin vuelta atrás en la hésica, en la consolidación de una paz y un centrado definitivo en el amor de Cristo.

No se puede en esto comprar a plazos, ni ganar el sorteo, ni consumir ahora y ver después como se resuelven las cosas. Es al revés. Seis años estudian en la universidad para ser médicos del cuerpo, sin contar la formación previa. La iluminación del corazón es un don mucho mas valioso que cura males mucho mayores y también los del cuerpo. Merece un esfuerzo determinado, valiente, que por gracia de Dios, en cierto momento empieza a ser ligero y sencillo y gozoso sin vaivenes emocionales.

A mi modo de ver, la oración de Jesús es el camino ascético mas adecuado en el mundo de hoy y al hombre de hoy. Para los que viven en el mundo o en el desierto, para monjes y laicos, para avanzados o principiantes. Porque la mente es dispersa y nos dispersan los estímulos incontables y todo tiende a disgregar hoy en día, pero la oración continua es una meta unificadora que puede intentarse en todo momento y lugar.

Particularmente le digo a este amigo tuyo que fue el que motivó esta carta:

Que no se preocupe por la recurrencia de algunas caídas, por la afluencia cíclica de ciertas imágenes, por la repentina melancolía, por las dudas incontables; por la indignidad mental en la que se ve sumido y que el agrava con sus propios juicios. Que se concentre en perseverar en la oración de Jesús. A costa de toda caída y de todo pecado. A costa de toda luminosidad pasajera, mas allá de un buen o mal momento. En los muros del convento o cuando sale de el. En medio del apostolado excelente que realiza o en la soledad de su habitación.

¿Qué es esto de no preocuparse del pecado? No, yo digo que su principal ascesis debe ser la oración continua, aún en el pecado, aún en la gracia, aún en la duda o en la fe. El debe estar determinado a orar sin descanso en toda situación y acostumbrarse a reanudar la oración apenas se de cuenta de que ha dejado de hacerla. Sin considerar otras cuestiones.

Esa vía es, a mi entender, la que unifica mas rápidamente; pero considerando que esto de rápido puede significar años de combate decidido. Recuerdo un libro de un alpinista francés creo, aunque no recuerdo su nombre, que decía que en el mismo instante de estarse cayendo había que empezar a levantarse con la otra pierna. Que caerse y levantarse debían asociarse como una misma acción. Me pareció muy bien eso.

El lo refiere a la alta montaña, a lo peligroso de quedarse caído en medio de la nieve y con la falta de oxígeno. En estas cuestiones espirituales es lo mismo. No quedarse caído, no aquejarse del pecado sino abandonarlo. La oración de Jesús curará todos los males del alma y del cuerpo.

Porque el nombre de Jesús salva, porque en este caso el nombre Es la persona misma que se nombra y toda demora en la consumación de una vida de gracia deriva de la falta de fe cuando pronunciamos el Santo Nombre. Si pusiéramos fe total al empezar esta práctica santa, se moverían las montañas de nuestra dureza mucho mas rápido.

Pero somos mediocres y solo esta en nuestra mano perseverar en el esfuerzo y no quedarnos caídos. Me dice tu amigo también, que esta práctica le da sueño a veces. Si, al empezar  a silenciarse la mente de tanta dispersión, el sueño suele ser lo primero que viene; no esta mal, es un descanso luego de tanto barullo y disgregación. También le va a venir mayor conciencia del pecado, de los pensamientos y de las propias contradicciones, porque la repetición de la oración lo torna a uno mas atento hacia el propio mundo interior.

Cuando uno vive disperso, ni se da cuenta muchas veces del pecado, de los múltiples egoísmos, de las vanidades, pulsiones y devaneos. Es al empezar la mente a hacerse concentrada y atenta merced a la práctica de la oración, cuando nos parece que somos mas pecadores que antes o mas ruines que antes. Porque vemos mas que antes, no porque nos ponemos peores.

El “reza y haz lo que quieras” creo que apunta un poco a esto que digo, de concentrarse en la oración y de poner en ella toda nuestra fe. ¿En que va a poner la atención el ciego de Jericó? ¿En como desmalezar cizaña y progresar en la virtud? No. El ciego no ve y no sabe nada y clama al Señor que lo cure, allí está toda su labor, en gritar buscando de Él la salvación y el remedio.

Cada uno sabrá, hay muchas formas respetables de acercarse al Señor. Pero debo ser sincero y transmitir mi experiencia y no la de otro. A mi la oración de Jesús me abrió la puerta a la paz y me invitó a pasar y me quedé con ella. Si hoy vivo con gozo es porque me he acostumbrado a la oración y porque tengo muy claro que no tengo nada mas que hacer en esta vida que repetir su Santo Nombre.

Está muy bien el que salmodia y el que hace las horas y el que pide por estos y aquellos y los que utilizan este o aquél camino para acerarse a Cristo. Los hombres somos diversos y variados los caminos de salvación. Pero, acudiste a mi con esta consulta y por eso te hablo desde mi y no desde una teoría.

Vivir para repetir el nombre de Jesucristo. No parece un ideal muy apetecible. Suena a locura, a un aburrimiento sin fin.

Repetir el nombre con los labios, con la mente, respirarlo, pulsarlo con el corazón; dormirse con Él, despertarse con Él… ¿No es aburrido?

Puede serlo, sino se persevera el tiempo suficiente. Si se abandona antes de tiempo, si no se está dispuesto a trabajar en ello tanto como se trabaja para obtener un título universitario. ¿Cuántas horas de estudio para ser médico? ¿Cuántas?

Si alguien destina el mismo tiempo a la consolidación del hábito de la oración de Jesús en su vida, encontrará un premio que no puede ser medido, ni apreciado ni comparado con nada conocido.

Ya ves, no puedo servirte de mucho.

Quiera el señor que estas palabras ayuden a tu amigo a encontrar en si mismo la fe suficiente en este camino que regala incontables dones.


Enlaces recomendados:

Espiritualidad Cisterciense

the mind of the fathers


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Una respuesta a Perseverar

  1. Graciela dijo:

    Gracias Hermano por vuestras palabras… una gran nube me envuelve pero a veces siento que no me deja ciega…y aunque sea eso me parece bueno pues vuelvo a invocar al Señor. ..Pero en realidad no sé si es un simple consuelo, una forma más de autoengaño, otra figura sutil de los demonios que me habitan o es algo más verdadero….No lo sé…A medida que tengo cada vez como más claro por donde, o mejor dicho como seguir, es como si el impulso que debiera y quisiera volcar en eso, tomara el camino opuesto, la senda contraria…y me pierdo en ella, horas, días … pero luego creo que me doy cuenta. Eso me hace sentir como muy perdida, con la necesidad de saber que hacer para no perderme, que hacer para redirigir mi energía, mi impulso de vida hacia eso que de alguna forma ya elegí y sigo eligiendo…Pero lo cierto es que a esta altura ya no sé por donde voy..aunque a veces pienso que voy por un lado y a veces pienso que voy por el contrario…También en la oración me pasa lo mismo…yo siento que antes mi oración era más permanente, aunque no fuera realmente tan permanente pero así lo vivía…y era como si llenara y le diera sentido a mi vida, al camino y a todo lo que vivía fuera lindo o no tan lindo.. Pero por estos tiempos veo que aunque me propongo volver a ello, a aquello que mi propia experiencia me mostró, no puedo…no tengo el valor, la fortaleza para mantenerme firme en esta decisión y me encuentro sin ganas de todo eso que me alimenta, de lo cual me doy cuenta luego o aún mientras lo vivo…me pierdo en mis propios enriedos internos que voy descubriendo cada vez con mayor facilidad; me pierdo en las circunstancias de la vida a medida que intento salir de mí hacia los demás.. ya que siempre viví encerrada aunque viviendo en sociedad…Estará bien salir de mi hacia los demás? será parte del camino el salir de la soledad y el egoísmo de vivir pendiente de mi mundo interno y de mi paz interior cuando habito en sociedad? es egoísmo? o será otra forma de autoengaño?…No lo sé…no sé por donde ando…no tengo idea como seguir buscando aprender a vivir como “monje” en cuanto lo que esa vida implica en medio de la sociedad y la vida familiar que me involucra con dos hijas adolescentes y demas relaciones…mi trabajo laboral es una bendición ya que me permite trabajar desde mi propia búsqueda y en relación con los demás, pero el resto de lo cotidiano no me permite clarificar como seguir… Ya no me asustan los propios demonios…los conozco y los reconozco, tal vez no a todos aunque sí muchos….pero siento que no me asustan, los reconozco y los vivo como parte de mi … pero me asusta el no poder elegir con todo mi ser lo que de alguna forma busco y voy conociendo y que por propia debilidad cuando me doy cuenta voy perdida quien sabe por donde y que no tiene nada que ver o es aún opuesto a aquello que busco seguir. Y lo que siento es que los demonios están, los veo, los dejo estar porque creo que también están en manos de Dios…pero siento que tal vez no estoy haciendo todo lo que pudiera por mantenerme en un lugar coherente desde lo que como ser humano podría hacer. Dios Está…el Señor me Escucha…pero me invade la sensación y el sentimiento de ser inútil, infiel, y no sé cuantas cosas más…sentimientos que se cruzan en un como seguir que tiene que ver fundamentalmente en el salir o no de mí hacia los demás…ocuparme por “hacer” activamente hacia el afuera…o “permanecer” en mí como egoístamente… No sé por donde va el camino…y me pierdo ya en un lado y ya en el otro…cuando habito uno siento que tal vez el camino es por el otro lado y así sucesivamente…y lo que llego a rescatar de todo esto es que en algún momento me encuentro viendo los dos caminos a la vez…pero sin saber cual es el correcto y por ende no puedo ser coherente y sigo en lo mismo…

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