Comentario a Regla para eremitas

Atender a lo importante


Regla para eremitas es una referencia clara, muy útil y por ello a tener en cuenta en el momento de decidirse a iniciar una vía eremítica o a elevar la cualidad de lo que cada uno viene haciendo en el camino del recogimiento y el silencio interior.

Me pides un comentario a la misma y es muy difícil agregar algo a un escrito tan simple y claro. Puedo remitirme a contar lo que a mi se me suscita cuando recorro sus consejos, lo que me va transformando en el corazón o los significados e interpretaciones que voy asimilando.

De la introducción, me ha quedado muy grabada la idea de “horadar el instante” y pasar al otro lado que se menciona. Ese estar aquí y ahora al que se alienta cuando se exhorta a abandonar el pasado y no imaginar el futuro. No buscar razones  para escapar, no dejarse deslumbrar por el mundo que perece…toda la introducción me parece magnífica, una síntesis que debiéramos repetir con frecuencia.

“Horadar el instante” es para mí la síntesis quizás de toda la regla. Porque sin moverse ni mudarse puede uno traspasar todo el ruido del mundo interior y exterior e ingresar en la senda del Señor, ir a Su encuentro.

Es muy importante este concepto de la “mudanza” a la que se hace referencia: Tal vez pensabas que alcanzarías una vida mejor mudando de lugar o escapándote del tiempo. Nada de eso”. Nada se logra cambiando el lugar en que nos hallamos, salvo por el impacto del cambio un cierto tiempo, un breve tiempo. A todo lugar donde vayamos nos llevamos a nosotros mismos y por eso, vienen con nosotros los mismos problemas y debilidades y miserias que teníamos en el sitio anterior. Por eso la única mudanza importante es la mudanza del corazón, el cambiar el corazón, el purificarlo, mientras se realiza también la xenitía, ese apartamiento, ese sentirse peregrino en tierra extraña, tan caro para los monjes y anacoretas de todos los tiempos.

Pero ya ves, comienzo a extenderme y podría terminar hablando horas y no es lo que pretendes al pedirme un comentario a la Regla para eremitas de Fray Justo. Me pediste que te abriera las vivencias mas importantes que se me producen cada vez que la leo y entonces a eso trataré de atenerme. Entonces en cuanto a la introducción; “Aquí hallarás una pequeña senda para horadar el instante y el lugar en que te encuentras y pasar del otro lado. Más allá.”

Además de lo dicho, te comentaré hoy los tres primeros puntos de la primera parte, de la conducta y actitudes en la jornada.

Se dice en el primer punto:

Al comenzar el día, ármese, el lector, con la señal de la Cruz y conságrelo, todo entero, en un breve acto al Señor.

Esto de armarse con la cruz, con la señal de la cruz, me ha gustado especialmente, porque en el mundo de hoy, mas que nunca quizás, hace falta estar protegido, escudado y armado con la cruz. Y, por supuesto, esto de consagrar el día al Señor es lo fundamental que uno puede hacer, porque mas allá de las circunstancias de cada día, todo se lo podemos ofrecer a Él. Vivir el día junto a lo sagrado, hacer sagrado el día, depende de que cada cosa este dedicada Él y realizada en su Presencia. Eso es lo que yo leo cada vez que repito el primer punto de la regla. Vivir en medio de lo sagrado, hacer sagrado el día, consagrarlo como ofrenda, como acto de amor en Su presencia, esa es la intención que la frase me despierta.

Renuncie explícitamente, con una cortísima invocación, a cualquier vanidad o distracción durante la jornada. Haga el propósito, sinceramente, de no apartarse del Señor. Recuerde el aforismo de San Juan de la Cruz que nos enseña que sólo Dios es digno del pensamiento del hombre.

Dejar de lado cualquier vanidad o distracción, renunciar a ellas en la jornada. Hacer explicita con nuestros labios la renuncia a lo vano, a lo insustancial, a lo irreal. Esto de dejar la vanidad es dejar prácticamente todo lo que no sea del Señor. Es la renuncia mas propia de los eremitas por siglos. El eremita deja el mundo y se va al desierto, porque en el desierto no hay nada; solo él y Dios. La ida al desierto era la externalización de su renuncia a la vanidad, palabra que alude a lo vacío, a lo irreal, a lo falso, a lo que perece, lo caduco.

Dejar propiamente el mundo, aún cuando se viva en la ciudad, es abandonar toda secundariedad y solo pensar en Dios, todo remitirlo a Él, como se marca en este punto de la regla al hacer referencia al dicho de San Juan de la Cruz. Y luego me he concentrado en la palabra distracción, en ese estar tironeado por direcciones diferentes, por la divagación. Renunciar a lo vano y al vagabundeo mental que termina haciéndonos vagabundear en lo que hacemos, en la conducta. Hacer el propósito de no apartarse del Señor, por lo tanto no dedicarse a lo que no tiene valor y no distraerse, no andar “de aquí para allá”, es lo que me deja el segundo punto, que marca una clara actitud para toda la jornada.

Pida, en fin, con plegarias e invocaciones, la gracia de la contemplación y de su perseverancia.

Si. Recordar que todo es una gracia y pedir la gracia mas propia del eremita, la contemplación. No hay nada mas importante para quién marcha al desierto, que la gracia de la contemplación. El desierto cobra sentido en la contemplación del Señor y en la permanencia en ella. La contemplación como camino de vida, como modo de Ser y Estar en el mundo.

No busca el eremita solo la experiencia extraordinaria, la fugaz alteración de la conciencia tan propia de la sensualidad y lo psicodélico; sino que busca un modo de ser contemplativo, perseverar en el silencio. Pedir la gracia de la contemplación, sin ella el desierto aflige, es frío, la soledad puede asustar. Con la gracia de la contemplación, el desierto es un don inestimable.


Regla para eremitas

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7 respuestas a Comentario a Regla para eremitas

  1. José Lopez dijo:

    Me gusta mucho sus comentarios hermano hace poco encontré esta página y la leo cada vez que puedo me gusta mucho la vida del silencio y sus comentarios me ayudan mucho. Soy español no se manejar muy bien los ordenadores pero me las arreglo

  2. Elias dijo:

    Si un monje sacerdote benedictino quiere ser monje camaldulense,pero ya es anciano es possible que se le de la oportunidad de vivir la vida camuldelense

  3. Martin dijo:

    Dios me lo bendiga, hermano.-

  4. ramón angel manriquez m dijo:

    Que alegria poder compartir con ud hno. que dios lo bendiga. desde que encontré su pagina no me he apartado más de ella la leo todos los dias y ya he visto lo bién que me hace pues mi deseo es vivr la presencia del Señor y crecer en el conocimiento del nombre. Soy chileno.

  5. maria cristina rodriguez dijo:

    Puedo compartir el tiempo de aprendizaje con ustedes para alcanzar vivir en el silencio que lleva a la santidad? gracias por vuestra ayuda!

    • maria cristina rodriguez dijo:

      muchas gracias! espero vuestras noticias. Soy Argentina.

    • Hesiquia dijo:

      Estimada Hermana, por supuesto que compartimos el camino. Cuente con nosotros.
      Si llegara a necesitar alguna asistencia espiritual,un hermano quizás pueda ayudarla, por mail privado le acercaré su mail personal.
      Saludos en Cristo.

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