Sobre Dios y la percepción

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Icono de San Antonio, el grande

Diálogo:

–          Me ha resultado una maravilla la perspectiva cósmica. Es impactante ponerte a pensar que habitas un pequeño punto en un barrio local de cien mil millones de estrellas.

–          Ja, Ja, ¡ya salís con eso otra vez!

–          ¿¡Pero cómo no!? Date cuenta que cada estrella es un sol y que esos  miles de puntos brillantes son solo una galaxia.  ¡Se han fotografiado cientos de miles de ellas! Pensálo un momento… no podés negar el vértigo que te produce.

–          No lo niego.

–          Bueno, pero entonces tenés que llevar las cosas a su última consecuencia. No te frenes ahí.

–          ¿Qué querés que haga? ¿Por dónde querés que siga?

–          Recordá nomás que existen cúmulos de galaxias y supercúmulos con decenas de miles de ellas; cada cúmulo tiene varios miles de galaxias… volvé la vista al puntito que habitamos, a este pequeño planetita y fijate que hermoso y horroroso y complejo que puede ser pese a su pequeñez y animate a sentir lo que se siente cuando te plantás en esa perspectiva.

–          Me parece muy sorprendente, pero vos exagerás; como si yo tuviera que sentir lo mismo que vos.

–          No, vos podés sentir lo que quieras, pero ¿no te resulta evidente la existencia de Dios?

–          No… Ja, Ja.

–          Y bueno, porque te hacés el que atiende a la perspectiva, pero no se si te emplazas realmente en ella. Por ahí estás muy ofuscado ahora con tus temas y problemas.

–          Oíme, ¿vos conocés a alguien que no se mueva según sus propios intereses? Si ya lo hemos hablado.

–          Ya sé, ya sé. Pero, en serio ¿cómo te imaginás el apabullante y tremendo universo sin un Hacedor? Decime. Porque sí, te admito que no sabemos nada de sus características, de sus modos, de sus planes, de su manera de mirarnos; pero que hay un Hacedor…  ¿sino cómo?

–          Bueno, yo te acepté que lo del big bang no cierra del todo, pero lo del Dios tampoco.

–          Mhh pero fijate bien Julián ¡ ¿cómo que no cierra del todo?  El big bang es una soberana tontería ¿Cómo pueden llamar teoría científica al decir que de repente se produjo una explosión y a partir de ahí todo? Una enorme concentración de masa y energía dicen. ¿¡Ajá!? ¿y? Bueno, esta concentración implosionó y luego dispersó energía y materia en toda dirección…

–          Ja, Ja, ¡me gusta mucho la pasión que le pones a la cosa!

–          ¡Pero si es enfermante! ver a los señores doctores en ciencia hablar serios y solemnes, avalándose con cantidades de cifras y gráficas sobre una estupidez. ¿De dónde vino la concentración de materia y energía caballero? Incluso, ¿en qué espacio se manifestaba esta concentración? Porque parece que el big bang, como era el principio de todo, fue haciendo el espacio a medida que explotaba y se expandía. Pero… ¿dónde se dio esta concentración…en la nada?  Es muy decepcionante.

–           Bueno, es inconsistente, lo sabemos. Pero lo tuyo no es mejor, que un ser que existió desde siempre dijo de pronto: ¡hágase la luz!

–          Planteado así claro…lo que yo digo es que hay una voluntad que ha puesto todo a marchar y que es todo un extraordinario diseño inteligente y no azar o choque de elementos fortuitos que vienen de la nada. Es como si no pensaran lo que dicen, como si no lo encarnaran. Hablan macanas, pero no se dan cuenta porque no saben que existen.

–          Pero, a ver ¿cómo explicas vos las tamañas imperfecciones cósmicas o la existencia del ser humano malvado, el horror de la enfermedad? ¿Porque un Dios omnisciente y omnipotente como para crear el universo hace las cosas tan para el culo?

–          Una cosa no contradice la otra. Quiero decirte, hay un Hacedor inmensamente distante a nosotros, por una cuestión de escala te diría, del que casi nada podemos saber, como no sea deduciendo de las maravillas del universo.

–          Y podría ser que los humanos particularmente o las especies o ciertos aspectos naturales, hayan sido creados por criaturas que  no conocemos que van intentando reproducir fenómenos, experimentando con la vida, desarrollando algún proyecto.

–          ¡ O sea que fuimos hechos por extraterrestres nomás!

–          No sé si extra o intra o espíritus creadores o lo que sea, pero la incompletitud que tenemos, la enfermedad, las aberraciones, los avances y retrocesos, me parecen muy propio de lo experimental.

–          Me hace acordar al juego de “Los Sims”, donde vos fabricas un personaje y lo hacés vivir y le diagramás todo.  A veces sale mal y tenés que rehacer las cosas.

–          Yo digo que hay un gran arquitecto que hizo las matrices básicas, como si te dijera, los genes del universo y después eso puesto en marcha da lugar a una serie de fenómenos, incluso inteligentes, creadores, capaces de equivocarse y de aprender por acierto y error.

–          Si, la idea de niveles de evolución.

–          Así como vos vas superándote en cada examen, lo mismo.  Pero podría aplicarse a especies enteras, desafíos particulares  para cada especie según cada circunstancia creativa.  Suponte, darle vida a un mundo y hacer evolucionar allí la vida hasta donde puedan.

–          Si. Te acordarás del SimEarth que probamos en el noventa y dos ¿no?

–          Claro. Si los humanos hacemos jueguitos así, manifestamos externamente nuestra propia configuración interna. Lo que nos pasa se nota en lo que hacemos.

–          ¿Pero a que nos lleva todo esto? Digo, si yo aceptara tu planteo completo y los que harás en el futuro, ¿adónde termino, a que quieres llegar?

–          Quiero llegar al hecho de que existe un Hacedor y de que  se debe vivir según esa consideración y coherentemente  con las consecuencias de eso.

–          ¿Qué consecuencias? No me saldrás con las cuestiones de rendir tributo y de la necesidad de recibir adoración de Dios o de que hay que pedirle para que se entere de lo que querés.

–          No. Pero vivir con eso presente, me ha llevado a adoptar una actitud de mayor entrega y despreocupación de lo banal. Saber que una inmensa inteligencia ha generado el universo me hace sentir que estoy incluido en un plan, que aunque de difícil comprensión, tiene sentido. Si el universo tiene Creador, tiene sentido y si tiene sentido  todo lo tiene. El significado se instala en mi vida. ¿Me entendés lo que quiero decirte?

–          Mmhhh, si.

–          No ando creyendo que decido cosas realmente; recuerdo que algo mucho más grande ha decidido mi existencia y que por algo la habrá hecho. Si soy fruto del azar…es todo una cagada.

–          Yo comprendo que necesites creer que las cosas tienen sentido, como para hacer más llevadera la cosa, pero de ahí a tener que aceptar la evidencia que me das, estoy lejos. Además…decime, ¿Qué diferencia hay entre un big bango repentino y sin explicación y tu hacedor que existe desde siempre y siempre existirá y no se sabe porque ni para qué?

–          En cuanto a que no sabemos nada no hay diferencia. Lo que me parece es que la serie de precisiones que existen en lo cósmico evidencian voluntariedad. Fijate en el principio antrópico que destacan algunos científicos. Si la distancia entre La Tierra y  el Sol fuera un poco más larga o un poquito más corta, no existiríamos. O si la atmósfera no tuviera el cinturón de Van Hallen para proteger de ciertos rayos cósmicos o si no estuviera la Luna para hacer de contrapeso en la elíptica…

–          Si esas variables tuvieran valores distintos, diferentes serían las cosas y no estaríamos hablando; pero no me demuestra nada.

–          ¿De verdad crees que el azar generó todo esto? ¿En serio lo dices?

–          No. No lo creo. Pero se me ha jodido mucho la idea, la imagen de Dios y no puedo tampoco imaginarme creyendo en él. La falta de sentido que encuentro en el dolor y en la destrucción me jode la idea de Dios.

–          Eso lo entiendo. Bueno, a mi me sirvió mucho la experiencia del mal en mi vida; me refiero del fracaso, de que las cosas salieran al revés de lo que había deseado…para darme cuenta del sentido que podría llegar a tener el dolor.

–          Decime un poco mas entonces.

–          Vos supiste que a mi en un momento se me vino todo abajo, quedé sin un mango, no solo sin reconocimiento social sino que mal visto en el medio, entre los vecinos, hasta en mi propia casa no era un ciudadano ilustre te diría…ja ja.

–          Si claro que lo supe. Pero viste que yo no me metí con vos, casi que ni te dije nada.

–          No, no, por supuesto si nada que decir con eso. El punto es que ese momento fue uno de los mas interesantes que he vivido. En medio de las circunstancias, un horror, al borde de la desesperación; pero un tiempo después, cuando las aguas se habían calmado en mí y fuera de mi…pude comprobar que gracias a ese mal momento se habían gestado toda una serie de cambios para bien en mi vida. Había sido no solo muy positivo sino que imprescindible en mi propia evolución. ¡Llegué a agradecer ese momento! ¿Podés creerlo? Fue fantástico.

–          O sea que lo de “No hay mal que por bien no venga…”

–          Claro, totalmente cierto y no creo que haya sido solo en mi caso. Hay que ponerse a ver en la vida de los demás y se comprueba;  solo que es necesario observar el hecho luego de un tiempo, de bastante tiempo a veces.

–          Pero a vos de ¿que te sirvió?

–          Me sirvió de invaluable autoconocimiento y me llevó a cambiar la dirección de mi acción, a dejar hábitos que no me servían, a reorganizar todo; cambié toda mi perspectiva sobre las cosas y sobre mi mismo. En síntesis, te diría que los hechos me quitaron bastante soberbia, medio a la fuerza como cuando a uno lo pelan en el ejército ¿viste? y claro quedé mas humildito, me di un baño de humildad…

–          Ajá.

–          ¿Sabes que pasa? Esa especie de humildad nueva en que los hechos me dejaron me permitió verme distinto y a lo que me rodeaba, enfocar mejor la mirada; miré al universo de otra manera, a los que me rodeaban, a los que admiraba hasta entonces, todo se hizo diferente, pero me llevaría tres horas ir a los detalles; el punto es que quería decirte, que tengo experiencia personal de que de los males surgen bienes. Y luego de eso estuve mas atento a esta paradoja y pude ver como se había manifestado varias veces en mi vida y en la de los cercanos, en vidas que puedo conocer y descubrir el mismo principio actuando.

–          No te niego que esta bueno lo que decís, quizás esa sería una de las formas de explicar el asunto…me sirve que yo te conozco y se lo que viviste y te veo ahora fortificado y cambiado en muchos aspectos. Ahora te digo que rapidito a vuelo de pájaro, he visto gente que pasa por calamidades y no por eso mejora ni parece que le sirviera.

–          Creo que la sinceridad, la buena fe es importante en la ecuación. Como si te dijera…la buena intención en lo que uno hace, aunque lo haga equivocadamente. Creo que eso es lo que permite que el mal se revierta en bien, por decirlo así.

–          Si te entiendo, es interesante lo que decís.

–          A mi me pareció finalmente, que las cosas están hechas con cierta matriz que hace que las cosas sucedan según lo que uno va poniendo en ellas, según los ingredientes que aportes y que la buena intención es la clave. No sé porque pero todos estos acontecimientos me afirmaron la creencia en Dios. Quizás fue lo que me llevó a empezar a percibirlo en las cosas y en variados momentos, que eso es algo que viví después, un poco después, cuando las aguas se hubieron asentado.

–          ¿Cómo es lo de verlo en las cosas? ¿a que te referís particularmente?

–          Bueno, me empezó a pasar con las palomas. ¿Viste esas gorditas, grises que hay en la plaza? Un día después de todo eso que me había pasado, yo andaba mucho mas sensible emotivamente, mucho mas perceptivo; y casi sin querer un día me pongo a seguir el vuelo de una paloma, cerca de casa, estando yo en la calle. Y de repente la veo volar, la veo volar de un modo totalmente nuevo, me pasó de que me resultara totalmente extraordinario el hecho de que levantara con esas alas el peso de su cuerpo, de esa gordurita volando.

–          Seguí…

–          Y empecé a seguir el vuelo de las aves, estaba como hipnotizado por lo que sentía, por la admiración que sentía de cómo llevaban ese peso con las alas y como surcaban el aire. Les miraba los ojos y el movimiento yo lo veía como mas lento, podía mirarlo con mucha claridad y no como antes.

–          ¿Y te dura hasta ahora?

–          Es una mirada que se me instaló y no me abandona, si puede ser que haya días en los que estoy dedicado a otra cosa y no queda mucho tiempo para contemplar, pero es una mirada que no se ha ido. Al poco tiempo en aquel entonces se me produjo con las nubes. Salí al patio una tarde y levanto la vista siguiendo un ave y veo las nubes, eran gordas y muy blancas, brillantes…y quedé deslumbrado del espectáculo que se desplegaba ante mi vista diariamente y de la majestuosidad de todo eso. Imaginate, cuando percibís así, lo de que hay un Creador te resulta evidente, porque la belleza pura no encaja como resultado de lo azaroso ¿Me explico Julián?

–          Si, creo que si.

–          Me pasó luego con las flores y las hojas y se extendió a otras cosas y podía decir como propio lo que dijo alguna vez Agustín de Hipona, veía a Dios en todo. Es como si yo a vos te muestro una bella escultura y te digo que se formó por azar rodando la piedra en el río durante miles de años… no me lo vas a creer. Vos vas a reconocer en la forma de la escultura, la evidente mano humana, no hay forma de que el río la produzca. Cuando empezás a ver, a percibir la realidad del modo en que a mi me sucedió, la mano de un Creador muy extraordinario y poderoso se hace evidencia.

–          Entiendo, como que te cambia el mundo que percibís y entonces las conclusiones son otras.

–          Exacto. Porque yo siempre miré las flores y las nubes y las aves, pero no veía nada en realidad. Como si vos de repente después de haber tenido la piedra veinte años como pisapapeles, te dieras cuenta que es una hermosísima escultura, grabada con signos y símbolos y todo eso.

–          Comprendo.

–          Luego me sucedió con la mirada de las personas. Me descubrí atendiendo a sus posturas, a su lenguaje gestual diría un especialista y se me hicieron claros los climas de la gente, lo que les iba pasando por la mente. No es que les leyera el pensamiento, pero como si supiera en que andaban y después comencé a engancharme con sus ojos, a deslumbrarme de la vida que alentaba en ellos y de lo que intuía detrás.

–          Me lo tenés que contar.

–          Es raro. Al principio fue como que las personas se me animalizaron, las veía propiamente como animales, pero no era lindo, era curioso pero sumamente extraño y solitaria la sensación. No se trataba de que yo dijera como quizás en otra época “Todos son unos giles, yo soy el único vivo ” sino que simplemente se me presentaban a la percepción espontánea de ese modo.

–          ¿Y como siguió?

–          Después, cuando me concentré en la mirada pude ver claramente lo no animal adentro, pude ver que lo de afuera era un mecanismo, un conglomerado de carne, una especie de objeto inanimado y que lo que verdaderamente vivía era lo que destellaba en sus ojos. Te digo, una cosa es decirlo y otra vivirlo, fue muy interesante. Porque yo lo conocía a eso en teoría, pero luego fue otra cosa.

–          Que bueno, rarísimo.

–          Y por eso Dios se me hizo una presencia obvia, como si no pudiera ignorar su mano en todo y como si lo viera aunque no se ve…

–          Decime mas.

–          Si pero no ahora porque ya es momento de darle lugar a Agustín que haga su trabajo; al final hace mas de escriba y reportero que de enfermero ¿no?

–          Si tal cual. Pero te agradezco mucho, algo se me ha mejorado adentro.

–          Para eso estamos.

Las religiones y la iluminación

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Una respuesta a Sobre Dios y la percepción

  1. Luis Noe Arellano Ortez dijo:

    “Dios da importancia a cada quien segun su cada cual”
    pero al final todos le escuchamos!!!

    Narelloz,

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