Trapenses

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El viaje hacia el monasterio llevó doce horas y ya en el remis, campos vacíos y enorme cielo me regocijan, anticipando el silencio que prometieron.

Algunos pequeños bosques anuncian los edificios umbrosos, entre grises y verdes, antiguos, cansados.

Golpear la puerta gruesa y tosca de la portería y verlo aparecer anciano, arrugado, quedo, me introduce en un espacio interno críptico.

El monje aquel, me conduce solo con ademanes, a la oquedad del claustro; el ruido que nuestros pasos leves hacen sobre la piedra, parece lo único vivo.

Ya solo en la celda, reviso los horarios, que alternan entre oraciones cantadas y silenciosas, entre ceremonias y letanías repetitivas y centrantes.

Desde la madrugada cerrada hasta bien entrada la mañana, los orantes buscamos la sensación sagrada, la devoción que inflama, el encuentro sacro; mientras el sueño, la pesadez y el tedio, conspiran y alejan hacia fuera, hacia el cobijo de los sentidos.

Hábitos blancos y capuchas amplias esconden los rostros, que en lo íntimo, expresan lo que atraviesa el alma.

La biblioteca arcaica y devota destila un hermoso olor a pergaminos, que aventuran fórmulas, métodos, secretos atajos hacia el corazón de Dios.

La comida frugal, la lectura como compañía , las tareas del campo; atraviesan la tarde casi hasta vísperas, donde el crepúsculo esconde todo color  y deja un mudo vacío.

La angustia hecha gemido resulta, ahora sí, oración eficaz.

Y es en la profundidad del llanto donde encuentra mi ser su calma, porque afianzo en la verdad de mi mismo, en mi desnuda ignorancia,  en el absoluto desamparo.

Y es al reconocer la tragedia de la vida finita y condicionada al extremo, donde me siento obra de intención ajena y desconocida.

Es al sentirme vencido, abrumado por un plan inabarcable de ignoto sentido, cuando veo surgir, aleteando emancipada, una firme esperanza, una confianza terca en que tanto dolor y tanta maravilla escondan infinito amor.

(Recordando la visita al

Monasterio Nstra. Señora de Los Angeles

en Azul, Buenos Aires, Argentina; en Junio de 2005)

Vinculo a Trapenses Argentina

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2 respuestas a Trapenses

  1. Sahaquiel dijo:

    Estimado Mario, quisiera hacerle una consulta: ¿de qué manera se viaja desde Azul hasta el monasterio?, ¿hay algún transporte que realice dicho recorrido? Estoy planeando una visita, pero estoy bastante lejos del lugar.

    Desde ya, muchas gracias.

    Felicitaciones por el blog; lo seguiré leyendo.

    Saludos cordiales.

    • mario de Cristo Salvador dijo:

      Estimado amigo, en remis suele ser la opción más rápida, aunque mas costosa. Hay algún ómnibus interurbano que lo dejará en la puerta, pero ignoro cual es. De todas maneras en la terminal de Azul le informan de todo ello. Incluso, si escribe a la hospedería trapense ellos coordinarán y le explicarán. A veces incluso pueden llegar buscarlo si ocasionalmente están en la ciudad. un saludo en Cristo!

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